Reducirá Japón en 20% su cuota de captura de ballenas

Noticia - 14 noviembre, 2008
En crisis el ilegal programa de cacería de mamíferos; confía Greenpeace en que éste es el principio del fin de la matanza comercial

¿Acaso esta ballena y su ballenato no merecen una oportunidad de vivir?

Buenas noticias para las ballenas. El Asahi Shimbun, uno de los periódicos más grandes de Japón, reportó que la cacería se reducirá en 20 por ciento en la temporada de cacería de ballenas de este fin de año y es la primera reducción desde 1987.

El reporte evidencia la falta de demanda para la carne de ballena, la enorme presión debida a las protestas sociales y a las naciones que condena la cacería como razones para reducción de captura de ballenas minke de 945 ejemplares a 750. La cuota de 50 individuos de la amenazada ballena fin permanece igual.

Mientras que la flota de caza de ballenas se prepara para abandonar Japón, la evidencia muestra un montaje de una industria en crisis, como las nuevas revelaciones de los problemas de baja en la demanda de la carne de ballena y los escándalos de la industria.


El Instituto de Investigación de Cetáceos, que realiza en Japón el programa de caza ballenas, y Kyodo Senpaku, la compañía que opera la flota de caza de ballenas, esta semana anunciaron el cierre de la tienda insignia de venta de carne de ballena "Yushin" y el restaurante en Asakusa, en Tokio debido a problemas financieros.

La tienda, un símbolo icónico de la caza de ballenas en Japón, cerrará sus puertas en 2010. El mismo año en que el "programa de investigación" japonés Jarpa II será revisado, bajo el cual las ballenas son cazadas para una supuesta investigación científica.

Informantes en el interior de la industria de la caza de ballenas dijeron a Greenpeace que, por primera vez, los tripulantes de la flota no serán japoneses en su totalidad, debido a la renuncia de muchos miembros de la tripulación después del reciente escándalo de trafico ilegal de carne de ballena expuesto por Greenpeace en mayo 2008.

En la investigación se encontró que la carne de ballena era sacada de contrabando por la tripulación del barco factoría Nisshin Maru, y se comercializaba ilegalmente para obtener beneficios personales. Un tripulante informó que él había construido una casa con las ventas de la carne de ballena.

Teniendo en cuenta este escándalo, no es de extrañar que los balleneros también hayan cancelado su tradicional celebración al momento de zarpar.

Hemos recibido informes de la potencial cancelación de la ceremonia de la flota ballenera en el puerto de Shimonoseki, que marca la salida de los balleneros para partir hacia alta mar. Se espera que la flota salga en los próximos días, desde otro puerto, donde será visto sólo por las familias de los miembros de la tripulación y los funcionarios involucrados en la caza de ballenas.

A esta serie de escándalos se suma la del mes pasado cuando el gobierno Panameño le retiró la bandera de conveniencia al barco japonés que reabastece de combustible a la flota ballenera, el Oriental Bluebird, después de ser dictaminado por violar diversas normas internacionales. Esto resultó por la labor de Greenpeace y los grupos ecologistas locales que informaron a las autoridades panameñas de las irregularidades en la operación del buque.

"Como cualquier empresa lo sabe, cuando su negocio es condenado mundialmente, cuando no se puede celebrar con su personal y cuando casi nadie va a comprar sus productos, es tiempo de cerrarla", dijo Sara Holden, coordinadora de la campaña de ballenas de Greenpeace Internacional.

Aunque los funcionarios digan que la reducción de la actividad comercial se debe a una falta de suministro, las propias cifras del Instituto de Investigación de Cetáceos los contradicen. La realidad es que las existencias de carne de ballena son cada vez mayores, lo que demuestra que no existe un mercado para la carne de ballena en Japón. Según el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca, había 2 mil 800 toneladas de carne de ballena almacenadas a principios de 2008, cifra que aumentó a 4 mil 200 toneladas en septiembre de 2008.

La campaña de Greenpeace para poner fin a la caza de ballenas en el Santuario Ballenero Austral se ha enfocado cada vez más hacia las autoridades de Japón. El 71 por ciento de los japoneses no apoya el programa de caza de ballenas de su país. Como resultado de la investigación de Greenpeace en el tráfico ilegal de carne de ballena, las autoridades japonesas han ejercido una persecución por motivos políticos en contra de dos activistas de Greenpeace.

A Junichi Sato y Toru Suzuki, conocidos como los "Dos de Tokio", se les ha negado su libertad durante más de 145 días, tras exponer el caso de corrupción. Ellos serán sometidos a juicio a principios del próximo 2009, y se enfrentan a hasta 10 años de cárcel por interceptar una caja de carne de ballena robada por la tripulación del buque factoría ballenero Nisshin Maru.

Amnistía Internacional ha denunciado que la detención ha sido por motivos políticos, y en una evaluación completada el mes pasado, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas han reprendido al gobierno japonés por imponer "restricciones indebidas a la libertad de expresión" en Japón. También condenó el uso indebido de violación por las leyes japonesas por la policía para hostigar a los activistas que son críticos de la política gubernamental.

Firma la petición por los Dos de Tokio

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