Buenos Aires, Argentina —
Mc Donald's, Cargill, Bunge y ADM, presionados por sus consumidores, aceptan una moratoria a la descontrolada deforestación para la siembra de soja en la selva amazónica
Las
tres más grandes corporaciones cerealeras del mundo, Cargill, Bunge y
ADM, anunciaron este martes la suspensión por dos años de los desmontes
que venían practicando en el Amazonas brasileño para expandir el
cultivo de soja.
A
través de un comunicado oficial (1), la Asociación Brasilera de
Exportadores de Cereales (ANEC) y de la Industria de Aceites Vegetales
(ABIOVE) -que incluye a los gigantes norteamericanos Cargill, Bunge,
ADM; a la francesa Dreyfuss y a la brasileña Amaagi- anunciaron hoy el
acuerdo que establece "una moratoria de dos años para la compra de soja
producida de tierra recientemente deforestada en el Amazonas".
La
decisión anunciada hoy por la ANEC y la ABIOVE fue consecuencia de la
campaña pública realizada por Greenpeace para denunciar la profunda
crisis ambiental provocada por los desmontes en la selva amazónica, que
ha impactado de manera directa en el comercio internacional de la soja.
Greenpeace
celebró el anuncio como un paso importante pero aclaró que "ahora habrá
que ver en hechos lo que se ha puesto en palabras".
Luego
de la campaña realizada por la organización ambientalista sobre los
impactos de la soja en el Amazonas, Mc Donalds, y otras empresas
europeas de la industria alimenticia, se han comprometido ante
Greenpeace para exigir a los gigantes del comercio de soja que detengan
los desmontes en el Amazonas por al menos dos años e impulsen un plan
urgente de ordenamiento territorial.
Como
resultado de la presión de esta alianza, las corporaciones mencionadas,
que sumadas controlan el 60 por ciento de la soja brasileña (2) y más
de las tres cuartas partes de la trituración de soja en Europa (3), se
han sumado a la iniciativa junto con todas las demás empresas que
forman ANEC y ABIOVE.
La
propuesta de Greenpeace venía siendo discutida por las empresas desde
hace unas semanas. Esta incluye criterios para potenciar los esfuerzos
del gobierno brasileño de parar frenar los desmontes, proteger hábitats
críticos, y ordenar la tenencia de tierras de pueblos originarios y
comunidades tradicionales.
La
moratoria acordada llega luego de una investigación de tres años que
Greenpeace realizó sobre los impactos negativos de la soja en el
Amazonas siguiendo toda la cadena de la soja desde el desmonte hasta su
consumo en Europa.
La
soja es el cultivo de dinero rápido en Brasil hoy, mucho del cual se
realiza en forma ilegal. La soja es actualmente la principal fuerza
presión desmontadora junto con las pasturas sin monte y la tala ilegal.
Los desalojos violentos, la mano de obra esclava y los conflictos
sociales por la tierra son cada vez más frecuentes. La mayoría de esta
soja se exporta a Europa para alimentos de cerdos, vacas y pollos para
la elaboración de productos cárnicos.
Solo en el período 2004-05 se desmontaron 1,2 millones de hectáreas de selva Amazónica para cultivar soja (4).
"El
papel de las empresas de alimentos vinculadas con la compra de insumos
de soja proveniente de Amazona ha sido crítico para lograr este
acuerdo. Ahora, el desafío es que las grandes compañías exportadoras
cumplan lo pactado en el terreno para lograr proteger lo que queda del
Amazonas", dijo Gerd Leipold, Director Ejecutivo de Greenpeace
Internacional.
Denis
Hennequin, presidente de McDonald´s en Europa declaró: "Nos contactamos
con nuestros proveedores ni bien supimos del alerta de Greenpeace.
Tenemos como política no abastecernos de carne proveniente de áreas
desmontadas en el Amazonas. Por lo tanto, nos parece lógico apoyar esta
moratoria. Estamos decididos a hacer la cosas bien junto a nuestros
proveedores y el gobierno de Brasil para evitar que se siga destruyendo
el Amazonas".
La
deforestación de la Amazona por el avance de la frontera agrícola debe
ser imperiosamente detenida. Por lo que implica la importante pérdida
de biodiversidad como por su influencia en las condiciones
meteorológicas de la región y sobre el cambio climático global, dada la
capacidad de los árboles de fijar el dióxido de carbono y producir
oxígeno. Además, la quema de la selva, como paso previo a la plantación
de soja transgénica, produce el 75% de las emisiones de efecto
invernadero de Brasil.
En
tanto, para Greenpeace Argentina, la decisión adoptada por las
cerealeras brasileñas debería servir de ejemplo para detener los
desmontes en el NOA.
"En
el norte argentino se vive una situación similar, ya que los desmontes
por el avance de la soja aumentan día a día, y con ello aumenta la
conflictividad y la violencia con campesinos e indígenas. De no mediar
acciones inmediatas por parte del Estado Nacional y de las provincias
involucradas, en poco tiempo más perderemos irremediablemente
superficies importantes e irremplazables de nuestro últimos bosques,
exacerbando aun más el riesgo de inundaciones y desertificación",
señaló Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Biodiversidad de
Greenpeace Argentina, quien fue arrestado en la campaña de Amazonas
realizada en el mes de mayo.
— Greenpeace
(1) Texto oficial de la moratoria anunciada por la Asociación Brasilera de Aceites Vegetales y la Asociación Nacional (Brasilera obvio) de Exportadores de Cereales, disponible en Internet en:
http://www.abiove.com.br/comunicado_us.html
(2), (3) y (4) "Devorando el Amazonas" pág. 5. Informe con los resultados de la Investigación de Greenpeace, Abril 2006. Disponible en Internet en: http://www.greenpeace.org/argentina/bosques/devorando-la-amazonia