Greenpeace simuló
un incendio forestal que destruiría virtualmente al Parque Rivadavia, ubicado en
el centro geográfico de la ciudad de Buenos Aires.
Los voluntarios de Greenpeace
rodearon varios árboles del parque con unos grandes paneles que simulaban
llamas. El objetivo es denunciar la destrucción de los bosques del planeta,
donde los incendios son un grave problema en nuestro país y en varias partes del
mundo.
Este acto se ha
repetido en multitud de ciudades de todo el mundo para llamar la atención sobre
la “época de incendios” que se avecina, sobre todo en los bosques del norte de
Argentina y en la selva tropical Amazónica, durante la cual millones de
hectáreas de selva son quemadas para ser transformadas en cultivos de soja y
zonas de pastoreo para el ganado.
Además de la pérdida de bosques y
biodiversidad, la estación de los incendios provocará la emisión a la atmósfera
de enormes cantidades de gases invernadero.
La acción se desarrolla
simultáneamente en ciudades de Australia, Papúa-Nueva Guinea, Hungría, República
Checa, Holanda, Alemania, Argentina, Brasil, Estados Unidos y Canadá, donde los
activistas demandan la protección de los últimos bosques.
En 2002 se calculó que
quedaban en el país alrededor de 33 millones de hectáreas de bosque, pero por
año se transforman 250 mil, con lo cual la pérdida es contundente. Sobre todo en
el Chaco Seco donde el 70% del bosque fue eliminado por la expansión agrícola.
El Chaco Húmedo y la selva pedemontana de las Yungas forman parte también de la
lista de áreas amenazadas.
La Selva
Misionera alberga la más alta biodiversidad del país, pero sólo queda un 7% de
la superficie original, y la mayor parte se encuentra en nuestro país, ya que en
Paraguay y Brasil ha sido prácticamente destruido. A la destrucción del bosque
para conversión en tierra de cultivo se le suma el reemplazo de selvas por
forestaciones implantadas, para uso industrial.
“De los bosques
no solo obtenemos una serie de bienes y servicios indispensables para nuestra
supervivencia, como alimentos vegetales y animales, maderas, medicamentos y
muchos productos más, sino que también juegan un papel fundamental en la
regulación climática, el mantenimiento de las fuentes y caudales de agua y la
conservación de los suelos. Por ello, las selvas y demás bosques son
posiblemente el patrimonio natural más importante pero también el más amenazado
y depredado por la mano del hombre”, señaló Hernán Giardini, coordinador de la
campaña de Biodiversidad de Greenpeace Argentina.
Grandes empresas
productoras y exportadoras de soja como Cargill, Bunge y ADM son responsables de
la creciente demanda de nuevas áreas para cultivar soja. La mayoría de esta soja
es utilizada para la alimentación de los pollos, cerdos y vacas que componen la
dieta de los países occidentales. Algunas de las mayores empresas productoras de
pollos en Europa están usando esta soja importada directamente de la Amazonia.
Mucha de esta carne de pollo termina en restaurantes de comida rápida como
Kentucky Fried Chicken y Mc Donald´s .
Greenpeace sostiene que el
uso de los recursos debe tener un carácter ordenado y sustentable, involucrando
participativamente a las comunidades locales. Se deben proteger muestras
representativas de cada ecosistema, utilizar sustentablemente los recursos
naturales y restaurar los bosques y selvas destruidos y degradados.
Acciones en otros países: