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La película de Al Gore demuestra que sólo nos quedan diez años para tratar de revertir el avance del cambio climático y las graves consecuencias que está sufriendo el planeta.

CÓMO SE PRODUJO EL FILM
LA TIERRA NO PUEDE ESPERAR
FICHA TÉCNICA

Hace unos años, Greenpeace Argentina hizo una campaña gráfica para crear conciencia sobre el calentamiento global; en ella había dos fotos del Glaciar Upsala, una en la década del 20 y la otra en la actualidad. La diferencia era notable: el Glaciar se está reduciendo peligrosamente. En La Verdad Incómoda, a esta imagen se suman las del Himalaya, el Kilimanjaro y el Parque Nacional de Glaciares en Estados Unidos que demuestran que el calentamiento global avanza cada día.

Gore presenta pruebas incuestionables: los diez años más calientes registrados se presentaron en los últimos catorce años. Los océanos están elevando su temperatura lo que produce más tormentas tropicales y huracanes severos. Los cambios en los patrones de lluvia están aumentando las inundaciones y sequías, y aumento de la temperatura recrudece la aparición de enfermedades en todo el mundo. Además, la pérdida del hábitat relacionada con los cambios de temperatura está haciendo desaparecer distintas especies animales y pone en peligro de extinción a otras.

A esto se suma que el año 2005 fue el más caluroso desde que se comenzaron a medir las temperaturas atmosféricas. Los diez años más calientes se presentaron desde 1990 y en los últimos cincuenta años, la temperatura de la tierra aumentó a mayor velocidad que en toda la historia. Se observaron gaviotas por primera vez en el Polo Norte en 2000.

Durante mucho tiempo, se creyó que era imposible que la fuerza de la naturaleza pudiera ser doblegada por los hombres, sin embargo, la gravedad de la crisis climática demuestra lo contrario: la naturaleza se está rindiendo.

El calentamiento global es causado por la liberación de dióxido de carbono y otros gases que atrapan el calor en la atmósfera. Los gases actúan como una capa gruesa atrapando el calor del sol y hacen que el planeta se caliente. Estos gases surgen de la quema de combustibles fósiles (carbón, gas y petróleo) y el aumento de la deforestación.

Para tratar de modificar esta realidad es necesario el empleo eficiente de energía, el uso de fuentes renovables y la aplicación de nuevas políticas que apunten a reducir las emisiones de dióxido de carbono y a desarrollar y suministrar nuevas tecnologías aplicadas a las energías limpias, como la eólica y la solar y al uso de combustibles alternativos.

Argentina, como todos los países en desarrollo, está más expuesta a sufrir las consecuencias del cambio climático debido a que no cuenta con los sistemas de prevención ni de respuesta aptos ante un desastre climático. Y la situación se agrava ya que la economía se basa en la producción primaria, muy sensible al clima.

Si bien nuestro país tiene un bajo nivel de emisiones de gases,  la producción de energía eléctrica es la que concentra los mayores consumos de combustibles fósiles. En los últimos años, la contaminación aumentó un 50% debido a la tala y quema indiscriminada de bosques nativos para dar lugar a la actividad agropecuaria.

Según la Secretaría de Medio Ambiente de la Nación, Argentina es uno de los países que ha presentado mayores variaciones climáticas en el siglo XX, la Patagonia y las islas del Atlántico Sur sufrieron un aumento de la temperatura de superficie. Los sectores más vulnerables al calentamiento son la producción agrícola en la región pampeana, la zona costera atlántica y la zona cordillerana del centro-oeste. En el último siglo, la temperatura media anual aumentó 1º C y las heladas han ido disminuyendo casi un 10%. Por otra parte, las lluvias aumentaron un 10% en el verano y un 5% en otoño.

A pesar de que las pruebas son contundentes, todavía hay mucha gente que no cree en la gravedad del cambio climático y que no se puede hacer nada para detenerlo. Al Gore considera que si la humanidad se une y cambia su forma de vivir y ejerce presión sobre los políticos esta tendencia puede cambiar.


Para más información:Juan Casavelos
juan.casavelos@ar.greenpeace.org
www.climatecrisis.net