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Hace cincuenta años la energía nuclear iba a salvar al mundo. Ahora hay que salvar al mundo de la energía nuclear.
Se han invertido enormes sumas de dinero para construir más de 400 centrales nucleares hasta la fecha. La energía nuclear iba a ser barata, segura y confiable.
En cambio, ha demostrado ser cada vez más costosa, peligrosa e impredecible tanto que casi todas las compañías de electricidad en todo el mundo han dejado de encargar centrales nucleares, muchas de las cuales han sido abandonadas en plena construcción.
La energía nuclear no suministra más de un 5 por ciento de la energía mundial, y ha causado enormes problemas. Nadie sabe todavía que hacer con la generación de residuos radiactivos que producen las centrales nucleares, ni con las centrales mismas cuando son cerradas.
Estamos dejando un enorme problema a nuestros descendientes.
En 1986, un solo accidente nuclear, en Chernobyl, causó más de 250 mil millones de dólares en perdidas tan solo en la Unión Soviética, contaminando una inmensa extensión de tierra. Dicho accidente puede llegar a causar hasta 250.000 muertes. Ahora se reconoce que muchas viejas centrales nucleares pueden causar accidentes parecidos.
Las centrales nucleares están produciendo cientos de toneladas de mortífero plutonio: el elemento más peligroso que produce esta industria y que puede utilizarse además para construir armas nucleares. Algunos sostienen la necesidad de un renacimiento de la energía nuclear ya que no emite dióxido de carbono y por lo tanto no contribuye al calentamiento global del planeta.
Lo cierto es que ese sería el método más caro y peligroso para intentar neutralizar el calentamiento global. La energía nuclear debe ser abandonada y en su reemplazo utilizar fuentes de energías renovables y limpias como la eólica y solar.