Los activistas participaron el pasado 29 de agosto en una protesta
contra la política energética del gobierno turco y en demanda de un
compromiso contra el cambio climático, escalando las torres de
refrigeración de una central térmica de carbón de la compañía estatal
CAN.
“Los activistas utilizaron la acción no violenta para poner en
evidencia una planta causante del cambio climático que nos afecta a
todos. La respuesta de las autoridades turcas ha sido restringir su
libertad de movimiento antes incluso de imponerles ningún cargo. La
decisión de este juzgado turco es una decisión sin precedentes y que
pone en cuestión su propio sistema de justicia” ha declarado Juan
Carlos Villalonga, Director Político de Greenpeace Argentina.
Los activistas de Greeenpeace siempre acuden a los juicios a los que
tienen que hacer frente como consecuencia de las protestas pacíficas de
la organización. Greenpeace considera que con esta medida se pretende
restringir su capacidad para continuar trabajando en Turquía en defensa
del medio ambiente.
Greenpeace ha puesto en marcha una ciberacción de apoyo a los
activistas afectados en:
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