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La empresa española está considerando en qué ciudad sería más conveniente instalar la planta de celulosa que estaría terminada para 2010
En septiembre pasado, la empresa española ENCE, que construye una de las dos plantas de celulosa en Fray Bentos, Uruguay; anunció la relocalización de la fábrica en coincidencia con las declaraciones de su presidente, Juan Luis Arregui, que consideró “una locura” la cercanía de ambas pasteras (Ence y la finlandesa Botnia).
Además, informó que la planta se pondrá en funcionamiento en el segundo semestre de 2010 y, si bien todavía no se definió el lugar en el que estaría ubicada, no quedó totalmente descartada la posibilidad de que se encuentre sobre el Río Uruguay, aunque también estaban considerando instalarla en Nueva Palmira, cerca de la ciudad de Colonia.
Si bien la relocalización no resuelve el problema de fondo que enfrenta la región como lugar de destino para la instalación de plantas de celulosa, al menos es un paso en la dirección correcta para limitar su instalación.
A pesar de la resistencia de los ciudadanos de Gualeguaychú que celebraron la decisión de ENCE, la finlandesa Botnia continúa adelante con la construcción de la planta, que estaría terminada para fines de 2007.
Para Greenpeace, es necesario que los estados adopten criterios ambientales severos que impongan condiciones para el desarrollo de la actividad, a través de la adopción de un conjunto de reglas y normas regulatorias como las que están propuestas en el Plan de Producción Limpia que la organización ha presentado.
Los puntos más destacados de la propuesta de Greenpeace son: eliminación del cloro en el blanqueo; eliminación total de los efluentes de las plantas de pasta y papel; aumento del porcentaje de papel que es reciclado y del contenido de papel reciclado post-consumo en los papeles a la venta; establecer líneas de crédito blandas para la eliminación de los efluentes de las industrias del sector y para la promoción y el crecimiento de las empresas de reciclado y exigir la explotación sostenible de los recursos forestales; por último, las plantas industriales y las plantaciones forestales deben estar sujetas a la aprobación de las comunidades que se verán afectadas por tales emprendimientos.
Para más información: Paula Brufman
paula.brufman@ar.greenpeace.org