Carbón, Clima y Glaciares

Página - 12 abril, 2010
Para Greenpeace, “Carbón o glaciares” es la síntesis del costo que tienen algunas de las acciones que se están llevando adelante en materia energética. Comenzar a producir electricidad en base a carbón fósil, como quiere hacer el Gobierno Nacional, constituye una fuerte contribución a las emisiones de gases que afectan la atmósfera y provocan el calentamiento global.

Arriba: 1928, *Imagen Histórica * Fotografía original tomada en 1928 del Glaciar Upsala. Abajo: Enero de 2004, el Glaciar Upsala , Patagonia, Argentina

Este proceso climático está poniendo en riesgo la permanencia de los glaciares, principales reservorios de agua dulce. El carbón no es una opción para ser impulsada en la situación actual y en la situación que viviremos en los próximos años; que se haya promovido y alentado su uso a mediados del siglo pasado, no le otorga racionalidad a hacerlo ahora.

En relación a la cuestión climática, con frecuencia se repiten expresiones tales como que Argentina "no tiene compromisos". Esa expresión es falsa, una gran equivocación. Lo que no tiene Argentina es un compromiso cuantificado legalmente vinculante, es decir, no tiene que cumplir una meta específica en materia de reducción de emisiones. Pero Argentina, al ser parte de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (1992) asume compromisos de reducción (Artículo 4). Luego, al ser también parte del Protocolo de Kyoto (1997) ese compromiso se repite en su artículo 10. Es decir, nuestro país, como parte de esos acuerdos, debe formular políticas de mitigación.

El desarrollo del carbón como fuente de energía es un grave error que está cometiendo el gobierno nacional. Se trata de una fuente de energía sucia cuando disponemos de recursos energéticos limpios sin desarrollo alguno, como la energía eólica. Mientras se destinan anualmente cientos de millones de dólares en energías sucias, para las energías renovables sólo existen promesas y anuncios que nunca se concretan. El muy pobre desarrollo de la energía eólica es una clara muestra del fracaso de la política energética para poner a la Argentina en un camino de sustentabilidad.

En la actualidad en Argentina no se utiliza el carbón como fuente de energía más que en una pequeña porción. El proyecto de construir una planta a carbón y reabrir la mina e carbón en Río Turbio, en la Patagonia, es el primer paso en un plan de uso masivo del carbón para generar electricidad y que proyecta alcanzar una potencia de alrededor de 4.000 MW para el año 2025.

Es preocupante la incapacidad del Gobierno Nacional para generar un modelo energético innovador y que esté a la altura del desafío climático que enfrentamos.

Lamentablemente, esta decisión muestra que no se está tomando responsablemente lo que está en juego en relación al cambio climático. En definitiva, no es algo demasiado diferente a lo que ocurre en las discusiones climáticas internacionales: demoras en las decisiones, dobles discursos y que todo siga igual, es decir peor.

Argentina puede iniciar ya mismo la transición hacia las energías renovables, reduciendo emisiones y contaminación, minimizando impactos sociales y generando empleos sustentables. El potencial de recursos existente lo permite, la capacidad tecnológica también, sólo falta la voluntad política de cambiar.

  • Descargá el aviso publicado hoy en el diario Washington Post haciendo click aquí. Esta publicación fue posible gracias a los 3 milliones de socios que colaboran con Greenpeace alrededor del mundo.