Componentes Tóxicos | Greenpeace Argentina

Componentes Tóxicos

Página - 25 noviembre, 2010
Los aparatos eléctricos y electrónicos son una mezcla compleja de cientos de materiales, muchos de los cuales contienen metales pesados tales como el plomo, mercurio, cadmio y químicos peligrosos.

El plástico PVC es también muy utilizado. Un celular móvil, por ejemplo, contiene entre 500 a 1000 compuestos diferentes.

Estas sustancias peligrosas generan contaminación y colocan a los trabajadores en riesgo de exposición cuando estos productos se fabrican y afectan a la salud de las personas cuando son desechados al final de su vida útil.

Mucha gente desconoce que los aparatos eléctricos y electrónicos que utilizan diariamente contienen componentes tóxicos. Cuando estos aparatos se convierten en residuos, terminan en basurales, rellenos sanitarios o incluso son incinerados, contaminando el suelo, el agua subterránea o el aire, afectando de esta forma la salud de las personas. (Ver: Greenpeace “High Toxic Tech”)

Algunos componentes tóxicos:

1)    Retardantes de fuego bromados (RFB): utilizados en teléfonos celulares y computadoras, han sido vinculados con efectos de neurotoxicidad. La exposición persistente a estos compuestos puede conducir a problemas de aprendizaje y memoria; pueden interferir con la tiroides y con el sistema hormonal del estrógeno. La exposición fetal se encuentra ligada a desórdenes de comportamiento. Mil toneladas de RFB fueron utilizados en 2004 para fabricar 674 millones de teléfonos celulares.

2)    Tubos de rayos catódicos: utilizados en monitores y televisores. La exposición al plomo contenido en los tubos puede causar daños cognitivos en los niños y puede dañar el sistema nervioso, reproductivo y circulatorio en los adultos. Los monitores vendidos a nivel mundial en 2002 contienen aproximadamente 10 mil toneladas de plomo.

3)    Cadmio: utilizado en las baterías recargables de las computadoras; contactos y switches; y en monitores de TRCs viejos, puede acumularse en el ambiente y es altamente tóxico, afectando principalmente riñones y huesos.

4)    Mercurio: que se utiliza en los monitores de pantalla plana como dispositivo de iluminación y en pilas primarias, por ejemplo, puede causar daños en el sistema nervioso central, particularmente en etapas tempranas de desarrollo.

5)    Compuestos de cromo hexavalente: utilizados en la producción de cubiertas de metal, son altamente tóxicos y carcinogénicos.

6)    Policloruro de vinilo (PVC): es un plástico utilizado en productos electrónicos como aislante en cables y alambres. Los procesos de producción y desecho por incineración del PVC generan la liberación de dioxinas y furanos. Estos químicos son altamente persistentes en el ambiente y muchos son tóxicos, incluso a muy bajas concentraciones.

7)    Níquel: utilizado en baterías, por ejemplo, produce efectos sobre el sistema respiratorio, alergias, irritación en ojos y piel. Posible cancerígeno y teratogénico.

8)    Litio: utilizado en baterías, ocasiona afecciones en el sistema nervioso, fallas respiratorias y nauseas.

Dónde termina la basura electrónica

Frente al incesante descarte de aparatos eléctricos y electrónicos, la recolección diferenciada y el reciclado de esta clase de residuos es ínfima. No existen planes de gobierno y los programas de recolección y reciclado llevados adelante por las empresas son meramente publicitarios.

En Argentina no existe prácticamente ninguna infraestructura formal para hacer frente a la basura electrónica y gestionar este tipo de residuos. Actualmente, en Argentina, la basura electrónica termina siendo desechada en basurales o rellenos e incluso es incinerada.

1)    Rellenos y basurales: Al depositarse los residuos en los rellenos, comienzan a descomponerse mediante una serie de procesos químicos complejos. Los productos principales de la descomposición son los líquidos lixiviados y los gases. Tanto los líquidos como los gases pueden afectar la salud de las poblaciones de los alrededores. Los líquidos lixiviados se forman mediante el percolado de líquidos (por ejemplo, agua de lluvia) a través de sustancias en proceso de descomposición. El líquido, al fluir, disuelve algunas sustancias y arrastra partículas con otros compuestos químicos. Los ácidos orgánicos formados en ciertas etapas de la descomposición de contenidos en el lixiviado (como ácido acético, láctico o fórmico) disuelven los metales contenidos en los residuos, transportándolos con el lixiviado. Es así como los metales que se encuentran en los residuos depositados en los rellenos, debido al carácter ácido de los líquidos lixiviados, son disueltos y transportados. Los metales y demás compuestos tóxicos pueden lixiviar los suelos y fluir por cursos de agua y acuíferos, contaminando el ambiente en general.

2)    Incineración: la incineración de los aparatos eléctricos y electrónicos libera metales pesados tales como el plomo, cadmio y mercurio a la atmósfera. El mercurio liberado a la atmósfera puede bioacumularse en la cadena alimenticia, particularmente en peces –la principal ruta de exposición para el público en general. Si los productos contienen  policloruro de vinilo (PVC), se liberan dioxinas cloradas y furanos. Los retardantes de fuego bromados (RFB) liberan dioxinas bromadas y furanos.

3)    Exportación: la basura electrónica es comúnmente exportada desde los países industrializados hacia los países en vías de desarrollo, con frecuencia violando el Convenio de Basilea. De esta forma, se traslada el problema de la gestión de este tipo de residuos a los países más pobres que, además, no los han consumido.