Pilas y Baterías | Greenpeace Argentina

Pilas y Baterías

Página - 26 noviembre, 2010
El consumo de pilas y baterías tiende a incrementarse año tras año. Es por ello necesario tener en cuenta la toxicidad de sus compuestos en virtud del incesante crecimiento de este tipo de residuos dentro del flujo de los residuos sólidos urbanos.

La gestión de pilas y baterías agotadas representa hoy un problema ambiental de difícil abordaje. En primer término, es necesario entender que se debe propender a pautas de consumo más razonables: millones de pilas son usadas en artefactos prescindibles.

Un uso más racional de pilas y baterías es imprescindible, más cuando no existen aún en el país tecnologías de tratamiento para la mayor parte de las pilas.

El consumo de pilas y baterías, primarias (no recargables) y secundarias (recargables) tiende a incrementarse año tras año por el incesante aumento de la cantidad de aparatos y artefactos que las utilizan. Es por ello necesario tener en cuenta la toxicidad de sus compuestos en virtud del incesante crecimiento de este tipo de residuos dentro del flujo de los residuos sólidos urbanos (RSU) o residuos domiciliarios (RD) y en los sitios de disposición final.

Las pilas y baterías (primarias y secundarias) usadas pertenecen a la categoría de los llamados residuos domiciliarios (RD) o residuos sólidos urbanos (RSU) porque surgen del flujo habitual de los residuos domésticos. Principalmente provienen de electrodomésticos medianos y pequeños, teléfonos celulares, calculadoras, computadoras portátiles, cámaras fotográficas y de video, relojes y juguetes, etc.

Sin embargo las pilas y baterías primarias y secundarias, junto a otro número de RSU, cumplen además con los criterios de residuos peligrosos, por lo que pueden ser clasificadas como residuos peligrosos universales o masivos. Esta clase de residuos pueden tener origen domiciliario, comercial o industrial, pero en virtud de presentar alguna característica de peligrosidad es conveniente su recolección diferenciada de los RSU.

Es por ello que, debido a sus características específicas, las pilas y las baterías ocupan un lugar incierto en las normativas de gestión de RSU o RD. Asimismo, no existe una legislación específica que tenga como objeto la gestión de las pilas y baterías primarias y secundarias una vez terminada su vida útil por fuera del sistema de gestión de RSU o residuos peligrosos.

Todas las pilas y baterías contienen materiales tóxicos (generalmente metales) que tienen la potencialidad de ser liberados y causar impactos en su tratamiento (según la tecnología) y disposición final.

Hoy, la enorme mayoría de las pilas y baterías es depositada en rellenos sanitarios comunes y basurales junto con el resto de los RSU. Al disponerse los residuos en los rellenos, comienzan a descomponerse mediante una serie de procesos químicos complejos. Los productos principales de la descomposición son los líquidos lixiviados y los gases. Tanto los líquidos como los gases pueden afectar la salud de las poblaciones de los alrededores.

Como todas las pilas contienen materiales contaminantes que tienen la potencialidad de ser liberados y causar impactos en su tratamiento y disposición final, es imprescindible que sean separadas del flujo de los residuos domiciliarios.

Son los responsables de la puesta en el mercado de productos que necesitan un tratamiento y gestión diferenciada, ya sea por su nivel de toxicidad o por la dificultad o imposibilidad de su reciclado, los que deben ser responsables legal y financieramente de su gestión una vez finalizada su vida útil. Este es el caso de las pilas primarias y secundarias dentro de la fracción más amplia de los aparatos electrónicos y eléctricos.

Greenpeace impulsa una ley nacional de gestión de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos bajo la responsabilidad extendida del productor, que obliga a los fabricantes a hacerse cargo de los residuos de sus propios productos e impulsa un sistema de mejora en la fase de producción y una disminución en el consumo.