Respuesta de Greenpeace al presidente de la Autoridad Cuenca Matanza-Riachuelo, Juan José Mussi

Página - 2 marzo, 2013
Frente a las declaraciones realizadas hoy por Juan José Mussi, Secretario de Medio Ambiente de la Nación y presidente de la Autoridad de la Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR), en entrevista con el diario Tiempo Argentino, Greenpeace reitera su posición pública con respecto a la contaminación en la Cuenca Matanza-Riachuelo.

Greenpeace señala que para sanear el Riachuelo, ACUMAR no puede continuar con normas de control que permitan la contaminación industrial.  Las aguas del Riachuelo sigue igual de contaminadas que hace 5 años, situación que evidencia la necesidad de modificar las regulaciones de control industrial y  establecer metas concretas progresivas de disminución de la contaminación. El presidente de ACUMAR acusa a Greenpeace de poner en riesgo fuentes laborales o cuestionar su independencia política y económica para eludir hablar de la contaminación en el Riachuelo y encubrir a las empresas que contaminan.

● Greenpeace tiene 25 años en el país, y es financiada exclusivamente con el aporte de personas individuales, no acepta donaciones de partidos políticos, gobiernos ni empresas. En Argentina, cuenta con más de 85 mil donantes.

● Greenpeace demanda que las empresas en la Cuenca Matanza-Riachuelo deben implementar planes de producción limpia que apunten al cese de vertidos de sustancias tóxicas, con metas de eliminación de estas sustancias en el corto, mediano y largo plazo. Esto debe ser exigido a las empresas por la autoridad a cargo del saneamiento. Greenpeace no demanda que se clausuren, cierren o muden empresas a contaminar a otras zonas, ni que se afecte el personal ocupado. El cese de los vertidos de sustancias peligrosas no ha sido planteado como objetivo por ACUMAR, ni tampoco se han previsto restricciones a sustancias en los parámetros de calidad de agua que deben alcanzarse a futuro en el Riachuelo. Estas deficiencias quedan en evidencia en los resultados de la investigación realizada por Greenpeace, que demostró que el Riachuelo sigue hoy igual de contaminado que hace 5 años, cuando comenzaron las tareas de saneamiento.

Más información en:

http://www.greenpeace.org/argentina/es/informes/Resumen-Ejecutivo-Las-aguas-siguen-bajando-turbias/

● Greenpeace no desconoce que se han realizado algunas obras, entre otras, la remoción de  autos y buques hundidos, la liberación del camino costero, etc. Sin embargo, estas acciones no han tenido impacto en la mejora de la calidad de las aguas del Riachuelo. Greenpeace reclama que ACUMAR exija a las empresas dejar de contaminar.

● No es cierto que haya 300 empresas que ya no contaminan, ya que no se está exigiendo a las empresas que dejen de contaminar. La ausencia de una tendencia de mejora de la calidad del agua que denunció Greenpeace semanas atrás, es el reflejo de las deficiencias de la normativa vigente, tanto de los estándares poco ambiciosos para medir la calidad de agua, como así también de los límites establecidos para las descargas de sustancias tóxicas y peligrosas que realizan las industrias en el Riachuelo. Si a fines de 2014 todas las empresas estuviesen “reconvertidas” con los pobres y  bajos estándares que se han establecido y cumplieran al pie de la letra las exigencias de ACUMAR, el Riachuelo aún seguiría contaminado. Los planes de reconversión industrial (PRI) de ACUMAR no permitirán que el Riachuelo sea saneado.

● Greenpeace presentó esta semana pruebas de que la curtiembre Antonio Espósito está desechando tóxicos ilegalmente en el Arroyo Sarandí por encima de los débiles estándares de ACUMAR y que dispuso barros de cromo clandestinamente. En el caso de las grandes curtiembres exportadoras como Espósito, es inaceptable que se adecuen a las exigencias ambientales de los mercados internacionales, pero dejen toda la contaminación en la Cuenca del Riachuelo. En el Arroyo Sarandí, ACUMAR ni siquiera está realizando mediciones de calidad del agua, es decir, desconoce absolutamente el estado de contaminación de este arroyo.

Más información en:

http://www.greenpeace.org/argentina/es/informes/Cueros-Toxicos-2/

● Es asombroso que el presidente de ACUMAR afirme que las empresas del Polo Petroquímico de Dock Sud, en Avellaneda, ya no contaminan, cuando sólo días atrás, a modo de ejemplo, la empresa Shell emanó gases tóxicos durante días. Las emisiones no cesaron cuando la empresa fue intimada por ACUMAR; sino en la fecha que había anunciado Shell cuando tuvo que poner fuera de operaciones toda la refinería. Todavía ni ACUMAR ni la empresa han informado que pasó, qué sustancias tóxicas emanaron de una de las chimeneas de la compañía y cuáles son los riesgos para la salud de la población que convive diariamente con la contaminación del Polo Petroquímico. Por otro lado, ni siquiera existe un diagnóstico de la situación ambiental en el Polo.

● El Secretario de Medio Ambiente incurre en un error importante de roles, ya que el trabajo de una ONG no es gestionar, sino demandar a los responsables que pongan en marcha soluciones reales a problemas ambientales graves. Greenpeace siempre realiza propuestas para resolver problemas ambientales.

● La Ciudad de Buenos Aires y la Provincia de Buenos Aires deben aportar fondos para la recomposición ambiental de la Cuenca; así quedó expresando claramente en la última audiencia pública en la Corte Suprema de Justicia a fines de 2012.

● La Corte Suprema dictó sentencia el 19.12.2012 luego de la audiencia pública y lejos de señalar que estaba todo cumplido, ordenó que era necesario adoptar una serie de medidas para reforzar la ejecución del plan de saneamiento, entre otros aspectos, los sistemas de medición de calidad de aire y agua y los Planes de Reconversión Industrial, por hallarlos insuficientes. Incluso, en la audiencia el presidente de la Corte Suprema expresó que “con tan bajos estándares, es muy fácil decir que se han cumplido los objetivos” de saneamiento.