Greenpeace: el reinicio de la planta nuclear de Sendai no va a frenar la crisis nuclear en Japón

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Noticia - 11 agosto, 2015
Internacional - A cuatro años del desastre nuclear de Fukushima, Japón va a reactivar hoy su primer reactor atómico. La planta se ubica en la ciudad de Sendai, situada a unos mil kilómetros al suroeste de Tokio. Greenpeace sostiene que el reinicio de este reactor no va a lograr revertir el declive terminal que vive la industria nuclear japonesa.

Los 43 reactores nucleares restantes de Japón sufren problemas de seguridad.

 

Las nueve empresas nucleares de Japón no sólo enfrentan problemas de seguridad imposibles de superar en sus centrales, sino también desafíos en el aspecto político, público y legal. "A pesar de haber logrado la reactivación de un reactor, la industria nuclear japonesa sigue luchando por su propia supervivencia. El modo en que fueron ignorados asuntos de seguridad en el proceso de revisión realizado por la Autoridad de Regulación Nuclear (NRA) para el reinicio de la planta de Sendai muestra cuán desesperado está el sector y sus aliados del gobierno", dijo Mamoru Sekiguchi, integrante de la campaña de energía de Greenpeace Japón.

Un análisis realizado por Greenpeace, publicado en abril pasado, demostró que para 2030 la energía nuclear sólo podrá proveer entre el 2 y el 8 por ciento de la generación eléctrica total de Japón. Este dato se contrapone al objetivo establecido por el Gobierno para ese año, que ronda el 22 por ciento.

"En lugar de producirse un renacimiento nuclear, gran parte de los antiguos reactores de Japón nunca podrán ser reiniciados. El Primer Ministro Abe y los reguladores están arriesgando la seguridad del país por una fuente de energía que probablemente no proporcionará la cantidad de electricidad que la nación necesitará en los próximos años", agregó Sekiguchi.

El reactor 1 de Sendai no opera desde mayo de 2011. Además, la NRA no aplicó medidas de seguridad apropiadas, aprobando, por ejemplo, una evaluación realizada por Kyushu Electric Power, que excluía un análisis sobre los principales riesgos sísmicos en la planta, violando de esta forma regulaciones impuestas por la propia NRA luego del accidente de Fukushima.

Los 43 reactores nucleares restantes en Japón muestran múltiples problemas de seguridad, como plantas nucleares ubicadas sobre fallas sísmicas o evidente deterioro por una extensa vida útil. Estos inconvenientes, junto a la creciente oposición pública, obligarán a muchos de estos reactores a permanecer apagados para siempre. Por otro lado, la próximidad de la liberalización del mercado de la electricidad en 2016 expondrá a las grandes empresas nucleares a una fuerte competencia, que incluye la rápida expansión de la industria de la energía renovable japonesa.

"La NRA admite que ni siquiera puede garantizar la seguridad si se reinicia el reactor nuclear. Sin embargo, aquí estamos, a cuatro años del desastre de Fukushima, con una inadecuada planificación ante emergencias y evaluaciones de riesgo basadas en datos sísmicos y volcánicos defectuosos. Enfrentamos una situación complicada, la NRA es complaciente ante una industria nuclear cada vez más desesperada, en lugar de poner las vidas de las personas en primer lugar", sostuvo Kendra Ulrich, integrante de la campaña de energía de Greenpeace Japón.

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