La guardia costera noruega abordó un barco de Greenpeace para detener una protesta pacífica

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Noticia - 30 mayo, 2014
Mar de Barents, 30 de mayo de 2014.- La guardia costera noruega abordó el barco de Greenpeace Esperanza fuera de las aguas territoriales del país para detener una protesta pacífica contra la extracción de petróleo en el Ártico. La organización ambientalista considera ilegal el abordaje de la nave según las leyes del derecho marítimo internacional.

La Guardia Costera de Noruega abordó el barco de Greenpeace Esperanza.

Con el fin de impedir que la plataforma petrolera Transocean Spitsbergen de la empresa Statoil se instale en el Ártico, el Esperanza ocupaba el lugar exacto donde la compañía planea posicionarla. Luego de que la tripulación del barco de Greenpeace se negara a abandonar su posición, un número desconocido de guardacostas abordó el barco a las 22:50 (hora local) del pasado viernes y cortaron toda comunicación con la nave, poniendo fin de esta forma a una protesta que duró más de 89 horas. Durante la mañana del sábado, luego de ser trasladados a la ciudad de Tromsø, tanto la tripulación como el barco Esperanza fueron liberados.

"A pesar de que nuestra acción tenía como fin evitar un crimen ambiental, en forma pacífica y con respaldo legal, la guardia costera obró con ilegalidad defendiendo los intereses de las petroleras", aseguró Mauro Fernández, de la campaña del Ártico de Greenpeace. "Esta complicidad del poder político y económico fue también la que encarceló a Camila y Hernán el año pasado en Rusia. Es hora de que los gobiernos le suelten definitivamente la mano a esta industria para liberarse de un paradigma que el siglo XXI está dejando atrás".

La zona económica exclusiva de Noruega (ZEE) se extiende hasta 200 millas de la costa del país. En virtud del artículo 58, párrafo 1 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, los buques extranjeros, como el Esperanza, gozan de total libertad de navegación dentro de la ZEE .

Esta semana, 15 activistas de Greenpeace ocuparon la plataforma de Statoil durante 48 horas. Luego fueron retirados por la policía y llevados a la ciudad de Tromsø, donde quedaron en libertad y no se levantaron cargos en su contra. Horas más tarde, el barco de Greenpeace Esperanza navegó hacia el sitio de perforación del Transocean Spitsbergen y ocupó el lugar para impedir la instalación de la plataforma.

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