A un año de accidente químico en Bahía Blanca planta de Solvay sigue sin brindar información clave sobre sus riesgos.

Noticia - 18 agosto, 2001
Greenpeace advirtió que varios puntos del país son escenarios posibles de accidentes químicos debido a que las empresas que manipulan productos peligrosos, los habitantes y las autoridades no están preparados ante una eventual emergencia ambiental.

Un año después del escape de gas cloro ocurrido en la empresa Solvay Indupa, en el Polo Petroquímico de Bahía Blanca (provincia de Buenos Aires), Greenpeace denunció que la población de esa ciudad no es informada sobre los riesgos reales de las plantas químicas con las que convive.

El 20 de agosto de 2000, una falla en la planta Solvay Indupa provocó el escape de una inmensa nube de cloro. Afortunadamente, el viento que soplaba en ese momento desplazó el gas hacia el mar y el accidente no se convirtió en tragedia. El cloro es un gas tóxico que puede causar síntomas que van desde la irritación de las vías respiratorias hasta la muerte.

Este gas se emplea en la fabricación de PVC, policloruro de vinilo, un plástico hoy ampliamente empleado pero con un gran cuestionamiento ambiental, especialmente en Europa y los Estados Unidos.

Luego de ocurrido el accidente, Greenpeace reclamó a Solvay Indupa a través de su sede central en Bélgica, que mostrara a la comunidad documentos e informes sobre sus programas de prevención de accidentes y respuesta ante emergencias. Sin embargo, pese a que en los países industrializados las leyes obligan a estas mismas empresas a elaborar este tipo de documentos, Solvay Indupa ni siquiera contestó la carta de Greenpeace, y jamás entregó esta información a la comunidad de Bahía Blanca e Ingeniero White.

"La población tiene derecho a conocer los riesgos que provocan las industrias que funcionan en su localidad, así como de los programas y mecanismos que poseen para prevenir accidentes y responder ante emergencias", manifestó Verónica Odriozola, de Greenpeace.

Según Greenpeace, las plantas de Solvay Indupa en Bahía Blanca emplean y producen químicos altamente tóxicos y peligrosos. El cloro liberado al entorno es apenas uno de los materiales con potencial de causar graves daños a la salud laboral y ambiental, en caso de ocurrir un accidente. Además de los riesgos de los materiales que se manipulan y emplean hay que considerar los residuos que estas plantas producen.

Se sabe que las plantas de producción de cloro y PVCresiduos tóxicos conteniendo mercurio y diversos organoclorados incluyendo las tóxicas dioxinas, sin embargo, ni la empresa ni las autoridades informan sobre las residuos generados, las sustancias manipuladas o los verdaderos riesgos con los que convive la población."

"El accidente en Bahía Blanca es un ejemplo más de la existencia de industrias peligrosas en medio de zonas pobladas donde no sólo no se escuchan los reclamos de los vecinos sino que ni siquiera se les informa sobre los verdaderos riesgos que suponen las empresas con las que convive", afirmó.

FALTA DE PREPARACIÓN

Greenpeace afirma que existe una alarmante falta de preparación para responder ante accidentes químicos. No se sabe acerca de los peligros y riesgos que traen aparejados los distintos complejos industriales de nuestro país. Los pobladores cercanos a las fábricas no han sido instruidos para actuar ante los peores escenarios posibles en caso de accidentes. Los trabajadores de esas fábricas no conocen con certeza los materiales que manipulan, y no se informa sobre las medidas que toman las industrias para evitar estos desastres.

La organización señaló que esta clase de accidentes vienen repitiéndose en los últimos años. Sólo el año pasado, fueron particularmente significativos los escapes de gases tóxicos ocurridos en Bahía Blanca.

Greenpeace recibe decenas de llamados por mes de vecinos que denuncian escapes y olores dañinos, pero que muchas veces no pueden siquiera precisar su origen.

En 1984, el escape tóxico protagonizado por la empresa estadounidense Union Carbide en Bhopal, India, provocó la muerte de más de 2.000 personas, hiriendo a más de 100.000. Greenpeace recordó que este accidente hizo que el gobierno de EEUU dictara leyes sobre prevención de accidentes y derecho a la información de la comunidad. "Lamentablemente en la Argentina, no escarmentamos, y aún después de lo ocurrido en Bahía Blanca y otros sitios del país donde hay escapes tóxicos, duerme en el Congreso la propuesta que hiciéramos en 1999 para legislar en esta materia en el país", concluyó Odriozola.

Asimismo, los escapes en los Polos Petroquímicos de Ensenada y de Dock Sud son moneda corriente. Los vecinos de incendios como el ocurrido en 1999 en la planta de Johnson en Pablo Podestá continúan reclamando explicaciones sobre lo que occurrió ese día y los contaminantes que se liberaron al medio ambiente.