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La pastera estará ubicada dentro del departamento de Colonia, en Uruguay. Junto con la mudanza informó que duplicará su nivel de producción anual.

La decisión tomada por la pastera ENCE de mudarse de Fray Bentos a Punta Pereira, un paraje equidistante de las localidades de Carmelo y Colonia, en Uruguay; confirma el diagnóstico que hizo Greenpeace hace un tiempo: la industria de la celulosa está en expansión. Y el hecho de reubicar la planta le permitirá a la empresa aumentar la capacidad productiva de 500 mil a un millón de toneladas de pasta de papel por año.

El anuncio, que se hizo en la Casa Rosada a principios del mes de diciembre, fue realizado por Juan Luis Arregui, directivo de ENCE, junto con el Jefe de Gabinete Alberto Fernández, quien recalcó como algo positivo el hecho de que la empresa española fuera más flexible que la finlandesa Botnia al momento de buscar soluciones.
Lejos de suavizar las ya tensas relaciones bilaterales, esta noticia alteró los ánimos del presidente uruguayo Tabaré Vazquez, quien declaró que no había sido informado acerca de la nueva ubicación de la pastera ni del encuentro que se llevó a cabo entre el gobierno argentino y el directivo español.

A pesar de la alegría expresada por el gobierno argentino todavía no se dieron a conocer los estudios de impacto ambiental en Punta Pereira, datos indispensables para definir si realmente se trata de un proyecto sustentable.

Para los gobiernos de Uruguay, Chile, Brasil y algunas provincias argentinas, la celulosa y el papel son áreas en las que tienen una ventaja competitiva importante debido a las condiciones climáticas de la región, el crecimiento rápido de los árboles y los bajos costos de producción.

Según se estima, la demanda mundial de pasta celulósica en 2020 será de 556 millones de toneladas al año, lo que exigirá instalar dos plantas de alrededor de un millón de toneladas anuales para poder cubrir las necesidades de los productores de papel.

Greenpeace sigue demandando la adopción de criterios ambientalmente sustentables para la industria de la pasta celulósica y el papel que permitan evitar conflictos sociales, políticos y catástrofes ambientales y que puedan ser adoptados y desarrollados por ambos países, con el propósito de modernizar las obsoletas y ambientalmente deficitarias plantas existentes y establezcan pautas que deberán cumplir las nuevas inversiones.

Para más información:
Paula Brufman: paula.brufman@ar.greenpeace.org