La oficina local estuvo al frente de las protestas en contra de la renovación del arsenal nuclear británico. A pesar de esto, Tony Blair logró la aprobación de su proyecto.
A mediados de marzo, un grupo de voluntarios de Greenpeace Gran Bretaña colgó en una grúa frente al Big Ben un cartel que decía “Tony ama las armas de destrucción masiva”. Esta fue la última acción organizada por los ambientalistas para intentar disuadir al Parlamento británico de aprobar la propuesta elevada por el Primer Ministro, Tony Blair, para renovar el arsenal nuclear de misiles Trident.
Los activistas estuvieron sobre la grúa mientras se realizaba la votación en el Parlamento, desde allí, se contactaron telefónicamente con distintos diputados a quienes para que votaran contra la propuesta nuclear.
A pesar de este esfuerzo, el Parlamento británico respaldó la propuesta de Blair aunque este triunfo llegó en medio de un fuerte rechazo dentro de las filas del laborismo, sólo comparable al que despertó la invasión a Irak. Uno de los argumentos de los opositores era que esta decisión contradecía a las bases del Laborismo que en la década del 80 fue un fuerte opositor a las armas nucleares. La propuesta de Blair consiste en construir cuatro nuevos submarinos nucleares que reemplazarán a los que actualmente están en uso y que serán obsoletos en 2022, fecha en la que los nuevos serán incorporados a la Armada Real.
La organización ambientalista critica al proyecto Trident porque considera que viola el Tratado de no proliferación nuclear que fue suscripto por Gran Bretaña y acusa al gobierno de Blair de ofrecer información falsa acerca del costo que tendrá este proyecto ya que, según Greenpeace, los valores que expone el gobierno sólo corresponden al diseño y al emsamble de los submarinos pero no considera el desarrollo y el mantenimiento de estas máquinas.
Nicky Davies, uno de los responsables de la campaña advirtió: “Tony Blair es un gran hipócrita, mientras demoniza a los países que tienen un arsenal nuclear, él no se avergüenza por tener una reliquia de la Guerra Fría que puede matar a millones. Su legado será un mundo mucho más peligroso”.