Skip navigation.

Gracias a la presión que Greenpeace ejerció sobre Mc Donalds y a partir de la alianza que se tejió entre ellos, Cargill, una de las empresas que produce soja transgénica en las zonas de bosque desmontados en el Amazonas debió acordar y acatar una moratoria a los desmontes por dos años.

Para lograr la atención de Mc Donalds, Greenpeace realizó una serie de acciones frente a los locales de la compañía en distintos lugares del mundo y, de esta manera, consiguió que la compañía de comidas rápidas se interiorizara de la campaña que se estaba llevando a cabo para salvar el Amazonas.

El reclamo de los ambientalistas se basaba en que Mc Donalds compraba a Cargill  soja transgénica para ser utilizada como alimento avícola y que esta soja provenía directamente del corazón del Amazonas.

“Escuchamos lo que Greenpeace dijo acerca de la soja amazónica, y creo que los sorprendimos en primera instancia al decir: tienen razón, tenemos un problema entre manos” dijo Bob Langert, el vice presidente de McDonald’s. “Tenemos una política firme contra el uso de carne, o cualquier otro producto, que provenga de la selva. Cuando supimos de dónde provenía parte de nuestra soja, nos involucramos”.

Si bien esta alianza fue inesperada tanto para Greenpeace como para Mc Donalds, el haber logrado la moratoria a los desmontes permite suponer que en el futuro existirán más acciones como esta tendientes a salvar el planeta.

Para ver la nota completa (en inglés):click aquí