Skip navigation.

En su exposición, la organización advirtió acerca de los riesgos que conlleva la producción a gran escala de biodiesel a base de soja para los bosques nativos.

Durante el Foro Global de Bioenergía que se realizó en Rosario entre el 11 y el 13 de julio, Greenpeace advirtió acerca del impacto que producirá la expansión de la producción de soja para satisfacer la demanda externa de biodiesel.

Esta afirmación surge de la postura que mostraron distintos funcionarios que participaron en el Foro, para quienes la expansión de la frontera agrícola deberá realizarse inexorablemente sobre las áreas boscosas de la Argentina, con el consiguiente aumento de las tasas de deforestación, que ya se encuentran entre las más altas del mundo.

Juan Carlos Villalonga, Director Político de Greenpeace dijo que “no puede haber políticas sobre biocombustibles si no se aprueba la Ley de Bosques sin ese instrumento todo proyecto de exportación de biodiesel será destructivo de los bosques”. La Ley cuenta con media sanción de Diputados y espera, desde el mes de marzo, para ser tratada en el Senado.

Además, Villonga aclaró que “aunque se lo consideraba un foro sobre biocombustibles hubo un fuerte énfasis en el biodiesel hecho a base de soja” lo que excluye de la discusión a los otros tipos de bioenergía.

Sólo en Argentina, los proyectos para producir biodiesel totalizan más de siete millones de hectáreas con un rendimiento estimado de 3,5 millones de toneladas anuales, cerca de la mitad de la superficie ocupada en la actualidad, lo que permite suponer que la necesidad de crear nuevos espacios para estos cultivos exigirá avanzar sobre los bosques nativos.

Como contrapartida a los combustibles derivados de la soja y el maíz, se encuentran los biocombustibles de “segunda generación” que son más eficientes y no implican demandas de tierra como los cultivos energéticos. A partir de los residuos de las actividades agrícolas, forestales y de los residuos urbanos se puede obtener una fuente muy importante de energía.

“De acuerdo con el actual esquema, no se diversificarán los cultivos energéticos, los campos de explotación tenderán a quedar en pocas manos lo que promueve un perfil agropecuario a gran escala y expulsor de la población rural” advierte Villalonga.

La exportación de biocombustibles generará reducciones de gases de efecto invernadero en los países importadores pero exigirán que se consuma energía en la producción y emitirán gases contaminantes en los países de origen.

Aún no existen certezas sobre cuáles son las mejores opciones en términos de balance energético y balance de gases de efecto invernadero. La ecuación debe realizarse a escala local y considerando objetivos domésticos.

Para lograr la correcta introducción de estos nuevos combustibles se necesitan medidas de ahorro energético y eficiencia en el sector de transporte, junto con esto, es indispensable que no se amplíen las desigualdades sociales, en especial entre los países desarrollados y los que están en desarrollo.

Además, deben minimizar el uso de agroquímicos, evitar el uso de especies invasoras, promover la conservación del agua y la fertilidad del suelo y utilizar tecnologías que no liberen organismos genéticamente modificados al medio ambiente.

PARA MAS INFORMACION:
JUAN CARLOS VILLALONGA
jvillalo@ar.greenpeace.org