BUENOS AIRES, Argentina —
Una encuesta de MORI refleja el rechazo público a la energía nuclear, a pesar de ello, el Gobierno Nacional pretende, en el marco del Plan Nuclear Argentino, terminar el obsoleto reactor de Atucha II, tras de 25 años de construcción demorada.
Según
los resultados de una encuesta realizada por MORI, la amplia mayoría de
la población considera que el Gobierno debería invertir en energía
eólica y suspender la construcción de una central obsoleta, peligrosa,
contaminante y cara, como Atucha II.
Los
datos, que forman parte de una encuesta realizada en mayo, contradicen
la decisión del Gobierno Nacional que, con 25 años de demora, impulsa
la finalización de la construcción de Atucha II, en el marco del
Plan Nuclear Argentino.
Según
Greenpeace, los fondos invertidos en la construcción del segundo
reactor excedieron los 3.000 millones de dólares y los funcionarios
prevén que para concluir las obras de construcción el Estado debe
invertir unos 700 millones de dólares más. "Es una historia sin fin,
los fondos necesarios para culminar la obra siguen aumentando, mientras
la sociedad exige que no se invierta en una fuente de energía
peligrosa, contaminante y costosa", sostuvo Juan Casavelos, coordinador
de la Campaña de Energía de Greenpeace.
"Atucha
II es un legado de la dictadura militar que no va a resolver la crisis
energética inminente, la energía eólica es una solución mucho más
dinámica y eficaz para responder a la crisis. La energía nuclear
responde solo al poder de lobby de una pequeño grupo de funcionarios",
agregó Casavelos.
Un
informe publicado por Greenpeace (1) muestra que cada peso gastado en
Atucha II hubiera representado el doble en generación eléctrica si se
lo hubiera invertido en energía eólica. Ese dinero alcanzaría para
financiar un plan de despegue de la industria eólica local que tendría
un enorme futuro, generaría inversiones y 18 puestos de trabajo por
cada puesto que genera la energía nuclear.
"El Plan
Nuclear del gobierno, especialmente la finalización de la construcción
de Atucha II luego de 25 años de demora, no es la solución a la crisis
energética, mientras los recursos vayan en esa dirección la crisis se
profundizará. Esto es una clara muestra de la ineficiencia del gobierno
para responder al aumento de la demanda de energía y una clara muestra
de la ignorancia del enorme potencial de Argentina en energía eólica
con la cual se puede dar una respuesta rápida a tal crisis", declaró
Juan Casavelos.
Greenpeace
señaló también que la energía nuclear está en retroceso en el mundo
desarrollado; en España, el gobierno socialista del presidente
Rodríguez Zapatero puso en marcha un programa de cierre progresivo de
las centrales nucleares que comenzó con la Central Nuclear Zorita. "Al
igual que Zorita, Atucha II es vetusta y obsoleta, el cierre definitivo
de la planta nuclear es la decisión más atinada", comentó Casavelos.
Una
encuesta realizada por MORI (2) muestra la preferencia por la energía
eólica, entre otras opciones renovables. Los encuestados consideraron
que esa fuente de energía es limpia, segura y no contaminante, incluso
parte de quienes respondieron están dispuestos a pagar un cargo extra
para destinarlo a la promoción de esa fuente de emergía limpia.
El
estudio de opinión pública sobre fuentes de energía fue realizado por
MORI entre 16 el y el 23 mayo y confirma el resultado de encuestas
realizadas en 2004 y 2005. Una de las preguntas se refiere al
sector donde debería invertir el Gobierno Nacional para la generación
de energía, los resultados reflejan que el 3% de las personas
consideran que se debería invertir en energía nuclear y el 67% en
eólica y otras renovables.
"Observamos
en España el cierre de la Central Nuclear Zorita por motivos de
seguridad, incumplimiento de normativa y una pobre cultura de seguridad
que no brinda garantías plenas, con Atucha II debería pasar lo mismo
luego de 25 años de inactividad", recordó Casavelos.
Para
Greenpeace la energía nuclear no es la solución a la creciente demanda
de energía ni a la dependencia energética del exterior. Esa fuente de
energía plantea graves problemas de seguridad, contaminación e impactos
sobre la salud. "Es insólito que en nuestro país, con enormes fuentes
renovables, se plantee la energía nuclear como una opción verdadera",
finalizó Casavelos.
— Greenpeace