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Buenos Aires, Argentina —
Los contenedores con uranio se encuentran en un depósito fiscal y su traslado fue impedido por activistas de la organización, el Gobierno de Buenos Aires y la Defensoría del Pueblo.
El cargamento de uranio importado al país el viernes pasado se encuentra
retenido en un depósito fiscal, luego de la intervención del Gobierno porteño, a
raíz de la denuncia formulada por Greenpeace sobre la intención de la empresa
propietaria del material de trasladarlo a través de la Ciudad Autónoma, en
abierta violación a la Constitución local.
Greenpeace denunció el ingreso
del uranio ante la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, que hizo lugar al
reclamo de la organización ambientalista y solicitó al jefe de Gobierno, Jorge
Telerman, que impidiera el tránsito del material radiactivo por las calles
porteñas.
En forma preventiva, Greenpeace montó una guardia en las
instalaciones del depósito fiscal que continuó esta tarde con activistas que,
vistiendo la camiseta del seleccionado nacional de fútbol, le “pusieron marca
personal” al ilegal transporte.
Según Greenpeace, el traslado del uranio
por la Ciudad de Buenos Aires es una abierta violación al artículo 26 de la
Constitución porteña que establece la prohibición del “transporte y la tenencia
de sustancias y residuos radioactivos”.
La denuncia de la organización
ambientalista fue corroborada y avalada por el accionar del Gobierno porteño que
ordenó a la Prefectura Naval y la Policía Federal que impidieran el tránsito de
los nueve contendedores de uranio por la Ciudad.
Este mediodía,
autoridades del Gobierno de la Ciudad y de la Defensoría se hicieron presentes
en el depósito fiscal donde fue acopiado el uranio –ubicado en la terminal 3 del
Puerto de Buenos Aires, en la Costanera Sur- para dialogar con los funcionarios
vinculados a la empresa Dioxitek, perteneciente a la Comisión Nacional de
Energía Atómica, a quien pertenece el mineral.
El material tiene como
destino la planta de la empresa Dioxitek S.A. en Córdoba, donde será utilizado
para la elaboración de dióxido de uranio, materia prima para la elaboración del
combustible nuclear de las centrales atómicas de Atucha I y Embalse.
El
mineral, proveniente de Houston (Estados Unidos), ingresó el viernes a la
terminal número 3 del Puerto de Buenos Aires, desde donde fue trasladado al
depósito fiscal de la empresa Tefasa, ubicado en Av. Elvira Dellepiane, esquina
Juan Lavaisse, en la Dársena Sur del Puerto de Buenos Aires.
El uranio es
un elemento tóxico y radiactivo que posee la particularidad de liberar energía
en forma de radiación ionizante que representa un grave riesgo para la salud
cuando es ingerido o inhalado.
“Este transporte por la calles de la
ciudad es sumamente peligroso y desconoce el rechazo de la población a la
energía nuclear. Muchos municipios y provincias prohíben el transporte nuclear
por su territorio, en una clara actitud precautoria”, declaró Juan Casavelos,
coordinador de la Campaña de Energía de Greenpeace.
“Contrariamente, a lo
que afirma la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el tránsito de uranio
para la fabricación de combustible nuclear se encuentra expresamente prohibido
en la Constitución porteña y este cargamento no está destinado a ningún uso
medicinal o industrial como sostienen los funcionarios de la Comisión”, expresó
Casavelos.
— Greenpeace Argentina
Detené el cargamento de Uranio