Australia demuestra que Japón caza ballenas con fines comerciales
Ampliar imagen
Internacional —
Las fotografías presentadas por el gobierno australiano comprueban que la caza de ballenas, que la flota japonesa lleva a cabo en el océano Antártico con el pretexto de la investigación científica, es en realidad una práctica comercial que se realiza con gran sufrimiento de los mamíferos.
En las imágenes puede verse a una ballena minke junto a
su cría, en edad de lactancia, mientras son arrastradas por la rampa de un ballenero japonés después
de ser cazadas. El ministro australiano de Medio Ambiente, Peter Garret,
declaró: "Es angustioso cuando piensas que pueden pasar 15 minutos desde
que el arpón impacta en la ballena hasta que el animal muere".
Las fotos fueron tomadas desde el Ocean Viking, un
barco del servicio de aduanas australiano con equipamiento militar que vigila a los
balleneros japoneses y registra las capturas en busca de pruebas que sirvan
para llevar a la flota nipona ante un tribunal internacional. En este sentido,
la Comisión Europea exigió una "firme" postura de la UE contra la
caza "disfrazada" de investigación científica.
El gobierno japonés ya anunció una pronta "respuesta
diplomática". Sin embargo, el primer ministro de Australia, Kevin Rudd,
aseguró que su país seguirá fotografiando a la flota japonesa que caza ballenas
en el Océano Antártico. También afirmó que, aunque ambos países mantienen
fuertes lazos económicos, diplomáticos y de seguridad, es importante que
Australia se oponga a la caza anual de ballenas por parte del país asiático, y
que "no está bien llamar caza científica a la caza comercial".
Estas fotos comprueban lo que Greenpeace denuncia hace años: que la "caza científica" es
solo una excusa para encubrir la caza comercial. Este año Greenpeace lanzó la novena expedición al Océano Austral a defender las ballenas, y
la segunda en los últimos 12 meses.
Si bien Japón abandonó oficialmente la caza comercial de ballenas hace 20
años, siguió capturando especímenes con el pretexto de la investigación
científica. Durante este tiempo la flota japonesa ha capturado más de 10.000
ejemplares y la carne del cetáceo sigue presente en supermercados y en
restaurantes especializados.
"La población japonesa
claramente no está de acuerdo con la caza ballenera que se ha estado llevando a
cabo con este nombre científico y con el dinero de sus impuestos” dijo Junichi
Sato, líder del proyecto de ballenas de Greenpeace Japón. “Es hora que el
Primer Ministro Fukuda ponga fin al escándalo ballenero de Japón, y llame
a la flota a regresar a Japón”.
— Greenpeace Argentina