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Activistas de Greenpeace denuncian que el cultivo de soja destinado a la producción de biodiesel para el mercado internacional, principalmente el europeo, provocará la destrucción de los últimos bosques nativos del país.
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Con
una camioneta alemana marca “Porsche” y otra “Mercedes Benz” caracterizadas
como “auto-topadoras”, activistas de Greenpeace denunciaron frente a
Según datos de la organización ambientalista, para proveer materia prima para las plantas de biodiesel existentes y proyectadas en nuestro país, se necesitan más de 9 millones de hectáreas de este cultivo. La producción a gran escala generará una nueva presión para expandir las tierras agrícolas disponibles, provocando la destrucción directa e indirecta de los últimos ecosistemas naturales.
En los
últimos 9 años más de 2 millones de hectáreas de bosques han desaparecido en
manos de las actividades agropecuarias, motorizadas especialmente por el
cultivo de soja. “La situación de los bosques en Argentina es alarmante”
expresó Hernán Giardini, Coordinador de
“La
meta que se propuso Europa tiene una
particular importancia para nuestra región ya que estos objetivos
exceden por mucho la capacidad de producción de aquellos, lo que hace que
países como Argentina se conviertan en proveedores de biodiesel dentro del
mercado internacional” sostuvo María Eugenia Testa, de
“Pese a las advertencias de
organismos internacionales como la ONU o el Banco Mundial, y de numerosas
organizaciones ambientalistas, los gobiernos siguen promoviendo la producción y
el consumo de biocombustibles” agregó la ambientalista. “Los cultivos de maíz o
la soja para la producción de biocombustibles compiten directamente con los
alimentos, provocando su escasez y el aumento de precios”.
Según Greenpeace Alemania, cada porcentaje adicional en el corte de biodiesel
en Alemania significa más de
En nuestro país,
“Esta meta solo debiera cumplirse aplicando
estrictos criterios de sustentabilidad, seleccionando los cultivos con mejor
balance energético y el mejor balance de gases de efecto invernadero. De otra
forma la solución sería peor que el problema”, afirmó Testa.
Para Greenpeace la producción de estos combustibles no puede significar la
destrucción de bosques nativos ni debe poner en peligro la soberanía alimentaria.
Por otro lado, la organización ambientalista exige el establecimiento de un
estándar de calidad que obligue a que en el análisis de ciclo de vida de los
biocombustibles se genere una reducción de gases de efecto invernadero (GEI) de
al menos un 60 por ciento comparados con el combustible que reemplazan.
(1) El año 2006 Argentina exportó 4.956 toneladas de biodiesel, mientras que en el año 2007 las exportaciones llegaron a 319.093, cifra que se proyecta cuadruplicar este año.