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Greenpeace presentó un informe sobre la situación de los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE) en la Argentina fue presentado por el profesor Thomas Lindhqvist (autor del trabajo), el senador nacional Daniel Filmus, presidente de la Comisión de Medio Ambiente del Senado y el Director Político de Greenpeace, Juan Carlos Villalonga, en un conferencia realizada en el Hotel Argenta Tower.
Ampliar imagenGreenpeace presentó este martes un informe sobre la situación de los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE) en la Argentina que será la base de un proyecto de ley para regular el destino de los desechos producidos por las nuevas tecnologías en el país y que incluye, como principio rector, el concepto de la “responsabilidad extendida del productor” (REP).
Durante la presentación, Thomas Lindhqvist, uno de los mayores expertos mundiales en RAEE y creador del concepto de “responsabilidad extendida del productor” consideró que “la Argentina está a tiempo de hallar una solución, porque el sistema informal no recolecta estos residuos. Cuando eso no sucede, crear una normativa es mucho más complejo. Lo primero que hay que hacer es sancionar una ley para que los productores sean los responsables por los impactos ambientales que pueden generar los productos que fabrican”.
El concepto de “responsabilidad extendida del productor” propone que los productores se hagan responsables por los impactos ambientales de sus productos a lo largo de toda su vida útil: producción, uso y disposición final y se articula, además, con el concepto de “responsabilidad individual del productor” (RIP), que determina que cada productor tiene una responsabilidad financiera individual cuando paga por la gestión de fin de ciclo de sus productos.
La ley además se propone restringir la utilización de sustancias peligrosas en aparatos eléctricos y electrónicos tales como: plomo, mercurio, cadmio, cromo hexavalente, retardantes de llama bromados y PVC, lo que permitiría establecer requerimientos ambientales mínimos comunes a todas las fábricas.
Por su parte, Filmus sostuvo que “la producción y el consumo de los aparatos eléctricos y electrónicos está aumentando en forma exponencial en todo el mundo”, por lo que “la generación de residuos derivados de estos productos aumenta vertiginosamente, constituyendo cada vez más una mayor proporción del total de residuos generados por la sociedad”.
El proyecto de ley que estudia la Comisión de Medio Ambiente del Senado, incluye un sistema de gestión centralizado que además puede adaptarse a las regiones y cuya financiación estará en manos de los productores e importadores de aparatos eléctricos y electrónicos, con estímulos para el desarrollo de diseños “ambientalmente amigables”; participación activa en
la organización de la gestión de residuos de todos los sectores involucrados e interesados; control y regulación por parte del Estado, y el establecimiento de metas progresivas que permitan el perfeccionamiento del sistema.
En tanto, Villalonga expresó que “cada fabricante debe hacerse cargo de lo que produce. La solución es diseñar productos limpios con mayor vida útil, seguros y fáciles de reciclar, que no expongan a los trabajadores ni al medio ambiente a químicos peligrosos”.
Villalonga agregó que, “de mantenerse el actual ritmo de crecimiento y si no se aplican leyes que regulen su producción y su desguace, los residuos electrónicos se transformarán en un gravísimo problema ambiental y habremos perdido la oportunidad de resolverlo a tiempo”.
La situación en la Argentina
Según el informe, titulado La responsabilidad extendida del productor en un contexto latinoamericano: la gestión de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos en la Argentina (1), el país cuenta con debilidades y fortalezas en comparación con otra naciones en vías de desarrollo.
Entre las ventajas, se encuentran:
Como contrapartida, en el país hay una serie de obstáculos que deberían enfrentarse para poner en marcha este plan: