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Kirchner consideró a la Ley de Bosques como una de las "políticas de estado" en materia ambiental
Ampliar imagenEn el
mensaje que el Presidente dio en el Congreso Nacional al inaugurar el período
de Sesiones Ordinarias de 2007 hay una gran cantidad de temas que fueron
mencionados y recibieron un claro impulso desde el Poder Ejecutivo. Si bien
consideramos que muchas de estas propuestas revisten riesgos ambientales y
merecerían un análisis pormenorizado, hoy debemos destacar positivamente el
apoyo que se le dio al proyecto de ley de presupuestos mínimos ambientales para
la protección de los bosques nativos.
La
mención a la ley tiene un doble
significado: por un lado el Poder Ejecutivo asume explícitamente su compromiso
con un proyecto de esas características, que resulta imprescindible dada la
envergadura del desastre ambiental que sufre la Argentina y la urgencia con que
se debe actuar; por otro lado resulta oportuna ya que el Congreso está en pleno
debate por dicha norma, que generó reacciones negativas desde algunas
provincias.
Pocas
horas antes de la intervención de Kirchner, el bloque del Frente para la
Victoria había presentado una propuesta que introducía las modificaciones
necesarias para que el proyecto tuviese mayor consenso en la Cámara de
Diputados. Esperamos que las palabras del Presidente refuercen la voluntad por
superar las controversias que han bloqueado al proyecto desde diciembre del año
pasado.
Para
Greenpeace el texto propuesto conserva la estructura básica y fundamental de la
ley que estamos impulsando, mejora algunos aspectos haciéndolos más claros pero,
lamentablemente, debilita algunos instrumentos dentro del proyecto. Nuestro
balance es positivo si el texto original es modificado de acuerdo a la
propuesta hecha por el Frente para la Victoria. Todo indica, y a esto se
comprometió el titular del Bloque oficialista, el Diputado Nacional Agustín
Rossi, que será tratado en la primera sesión de la Cámara de Diputados,
posiblemente el miércoles 14 de marzo.
Los
tiempos que requerirá su tratamiento y, esperamos, su posterior aprobación en
el Senado no son neutrales. Por cada día que pasa y se demora la aprobación de
la ley no sólo continúan los desmontes en el Norte de la Argentina, sino que
además, algunas provincias, como es el caso de Salta, impulsan el “incentivo
perverso” de otorgar aceleradamente permisos de desmontes antes de que la ley
entre en vigencia. El desastre ambiental se está agravando por esta razón. Para
dar una idea, en los últimos tres meses, Salta otorgó permisos por 140.000
hectáreas, triplicando su ya elevada tasa de deforestación anual. Recordemos
que el promedio nacional de pérdida de bosques nativos ronda las 250.000
hectáreas por año, ante la posibilidad de que se sancione la ley, el estado salteño
permitió desmontar más de la mitad de esa cantidad.
Por eso nos parece oportuna
la intervención del Presidente de la Nación y esperamos que se traduzca en una
actividad parlamentaria decidida y eficaz para poner este proyecto en marcha lo
antes posible. Si eso ocurre, se habrá dado un paso histórico y por primera
vez, desde que los desmontes se han convertido en un flagelo para los recursos
naturales de la Nación, el Estado Nacional establecerá como prioridad actuar en
consecuencia.
La semana próxima podremos evaluar si estamos por el camino que tanto anhelamos quienes procuramos el aprovechamiento racional de nuestros bosques y no su desaparición.