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Sin embargo, el uso de la energía nuclear nunca ha sido considerado "pacífico". Casi medio siglo después del discurso de Eisenhower, el planeta recibe como legado los desechos nucleares, los cuales se mantendrán radioactivos por decenas o cientos de miles años. Hasta ahora, en ningún lugar del mundo existe una solución segura para la eliminación de este tipo de desechos. Las instalaciones nucleares, ya sean militares o civiles, exhiben un lamentable registro de accidentes e incidentes encubiertos con mentiras y desinformación.
La radiación liberada en el medioambiente ha contaminado suelos, aire, ríos y océanos, los que por consiguiente provocan cáncer y otras enfermedades a las personas.
El proceso de generación de electricidad en reactores nucleares produce sustancias que pueden ser utilizadas en la fabricación de armas nucleares. Se requiere de un alto nivel de seguridad y de confidencialidad - incluso en países democráticos – debido a los peligros asociados a la manipulación de sustancias nucleares utilizables en armas.
Además, la energía nuclear nunca ha sido económica, a pesar de los cuantiosos subsidios que el estado le ha destinado durante décadas. Incluso en la actualidad se destinan muchos fondos a esta área a expensas de recursos renovables como la energía solar y eólica.
Los orígenes de Greenpeace se remontan al año 1971, fecha en que un grupo de activistas pacíficos intentó navegar ingresando a la zona de prueba de armas nucleares estadounidense en las cercanías de Amchitka, Alaska. Las pruebas programadas continuaron, pero la opinión mundial cambió y en la actualidad, después de 30 años, los principales países que poseen armamento nuclear ya no realizan pruebas.
Sin embargo, la Tierra aún enfrenta muchos peligros asociados a este tema, por lo cual es necesario realizar campañas que promuevan su rechazo hasta lograr un planeta libre de la amenaza nuclear.