En Chile se aprobó una Resolución de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) para prohibirlos sólo en transformadores eléctricos a partir del año 1982. Sin embargo, esa prohibición debe ser extendida, al igual que en los países desarrollados, a una prohibición global que incluya importación, fabricación, venta, distribución y uso de estas sustancias tóxicas. Mientras tanto y persista su empleo, el riesgo de pérdidas o escapes al medio ambiente existe y requiere de las máximas medidas de seguridad por parte de quienes aún los usan.
Greenpeace llama a las empresas que todavía emplean PCBs a priorizar la salud y el ambiente laboral y de la población en general, reemplazándolos de inmediato.
¿Qué son los PCBs?
Los Bifenilos Policlorados (PCBs, por su sigla en inglés) conforman una clase de 209 compuestos orgánicos clorados (llamados congéneres). Por sus características químicas, de estabilidad y difícil degradabilidad, pertenecen al grupo de contaminantes orgánicos persistentes o COPs.
A pesar de que no se conocen fuentes de PCBs en la naturaleza (ATSDR, 1995), hoy puede encontrárselos en el aire; el agua; el suelo; los sedimentos de lagos, ríos y arroyos; el mar; peces; aves y otros animales y en los cuerpos de los seres humanos. Por ejemplo, en Chile, los científicos han detectado PCBs en sedimentos, Choritos, peces e incluso en el aire.
Una
vez que están en un curso o cuerpo de agua, se adhieren a las
partículas o sedimentos y pueden ser ingeridos por los organismos vivos
y así entrar a la cadena alimentaría. Su presencia en este proceso provoca
que prácticamente cualquier ser humano tenga niveles detectables de
PCBs almacenados en la grasa de su cuerpo.
En 1999, los PCBs protagonizaron un escándalo que provocó en varios países (incluidos Argentina y Brasil) la prohibición de la importación de pollos y otros alimentos provenientes de Bélgica. Se estima que la contaminación de los pollos se originó en la mezcla de aceites de PCBs usados con alimento comercial para pollos.
Efectos sobre la Salud Humana.
La mayor parte de la información
disponible sobre efectos de los PCBs proviene de estudios en animales y
en trabajadores expuestos laboralmente a ellos. Según la Agencia
Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) dependiente de la
Organización Mundial de la Salud y el Departamento de Salud de los
EEUU, los PCBs pertenecen a la categoría de altamente cancerígenos.
Tradicionalmente las investigaciones se han orientado a determinar la carcinogenicidad de los PCBs; sin embargo, se sabe que la exposición a ellos provoca un amplio espectro de problemas en la salud. Las exposiciones agudas a niveles altos de PCBs han sido asociadas a problemas de picazón y pigmentación de la piel, irritación de ojos, alteraciones en la función hepática y en el sistema inmunológico, irritación del tracto respiratorio, dolores de cabeza, mareos, depresión, pérdida de la memoria, fatiga e impotencia (PNUMA, 1999).
Los
efectos crónicos a dosis bajas de PCBs incluyen daños sobre el hígado,
alteraciones de la reproducción y el desarrollo (PNUMA, 1999). En los países industrializados suelen hacerse estudios para conocer los
niveles de PCBs en la población, y una de las variables que se analiza
es su concentración en leche materna. Esto es debido a que el alto
contenido de grasa de la leche conlleva al almacenamiento de PCBs allí,
y por tanto, su transferencia al niño durante la lactancia.
Desafortunadamente en Chile, no se han hecho este tipo de estudios por
lo que, a pesar de que se sabe que hay PCBs en el medio ambiente, no se
ha analizado el nivel de exposición de la población.
Usos de los PCBs.
Los PCBs han sido empleados durante décadas principalmente como fluidos dieléctricos en transformadores y condensadores, así también en máquinas hidráulicas y como aditivos de algunas tintas. Otros usos de los PCBs incluyen la formulación de aceites lubricantes; como plastificantes en pinturas, adhesivos y selladores; como retardadores de llama y en plásticos (PNUMA, 1999).
Se estima que hasta 1989 se habían producido alrededor de 1,5 millones de toneladas de PCBs (PNUMA, 1998) y que entre el 30 y el 70% de ellos continúa siendo empleado o está en el medio ambiente (Lester, 1999). Sin embargo no es posible determinar a simple vista si un transformador contiene PCBs, por lo que este tipo de información requiere tomar muestras y analizarlas en laboratorio.
Situación de los PCBs en Chile.
Ante la evidencia de la toxicidad y persistencia en el ambiente de estos contaminantes, los países industrializados prohibieron la producción y restringieron su uso. En Chile, recién en 1982, el Gobierno dictó una resolución para ponerle fecha tope al uso de estos fluidos en transformadores. Según la Resolución Nº 610 de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), se prohibe el uso de PCBs en equipos eléctricos, tales como transformadores y condensadores. Asimismo, permite continuar el uso de los equipos eléctricos que contengan este compuesto y se encuentren en operación, hasta que sea necesario su drenaje, después de lo cual solamente podrán ser llenados con otros elementos que no contengan PCBs. Las reservas de PCBs y los residuos que resulten del proceso de drenaje, deberán ser almacenados en forma tal que se evite la contaminación ambiental, siendo responsabilidad de los usuarios el velar por que ello no ocurra.
Como no existen en el país operadores de residuos peligrosos habilitados para tratar estos residuos, las empresas han procedido a su exportación. Sin embargo, estos compuestos se siguen empleando, aunque solo se sabe parcialmente dónde se encuentran y cuál es el número de transformadores que aún contienen PCBs.
Estos son comúnmente empleados cuando se
requieren transformadores resistentes a las llamas, como por ejemplo
dentro de edificios o en plantas nucleares (PNUMA, 1999). Existen
transformadores a lo largo de las líneas de tensión para bajar el
voltaje en los sistemas de distribución y proveer de electricidad a los
hogares. La mayoría de los transformadores se encuentra bajo el control
de las compañías productoras o distribuidoras de electricidad, pero hay
industrias que generan electricidad privadamente y tienen sus propios
transformadores, por ejemplo acerías, redes ferroviarias, bases
militares, etc. (PNUMA, 1999). A pesar de que se supone que los
transformadores son sistemas cerrados, donde los PCBs no deberían estar
en contacto con el exterior, la realidad es muy diferente. Ocurren
emisiones de PCBs al medio ambiente durante las reparaciones de los
equipos, así como también en los frecuentes derrames y explosiones que
los involucran.
Chile, al igual que más de 100 países firmaron en Estocolmo, el 23 de mayo de 2001, un Convenio internacional en el que se compromete a eliminar los PCBs junto a una lista de apenas 11 compuestos que han sido priorizados para su eliminación a nivel mundial, por su toxicidad y persistencia.
Conclusiones
En Chile existe una cantidad aún desconocida de PCBs aún, siendo empleada y en riesgo de ser emitida al medio ambiente colocando nuevas amenazas sobre la población. Los transformadores, además, a menudo padecen explosiones que provocan la emisión de las peligrosas dioxinas. Es por ello imprescindible que mientras se cumplen los plazos de las resoluciones vigentes y los compromisos internacionales de eliminación de PCBs, las empresas que los emplean actúen con responsabilidad y no sólo los manejen con los máximos estándares de seguridad sino que los reemplacen inmediatamente. Existen significativas evidencias de su importancia ambiental en términos de contaminación en nuestro país, por lo que no hay tiempo que perder. El riesgo de seguir manteniendo en uso transformadores con PCBs debe evitarse. El inventario de las existencias actuales de PCBs debe ser absolutamente público y debe realizarse además una evaluación del grado de exposición de la población en general a través de programas de monitoreo de PCBs en tejidos y alimentos grasos.
Existen trabajos científicos que muestran la presencia de PCBs en sedimentos en diversos lugares, en Chile por ejemplo:
- Lago Chungará (I Región), Laguna
Chica de San Pedro (VIII Región) y Lagos de Huinay (X Región) [S.
Focardi, R. Barra et al, Centro EULA (2002-2003)] [El Mercurio, 28
Enero 2003].
- Atmósfera de la Región Metropolitana de Santiago (La Reina, Parque
O´Higgins, Los Cerrillos) [R. Romero, CENMA, 2001] [SChQ, R. Romero, R.
Sierna (2001)] [UNEP, Toolkit Workshop, Paraguay 2002].
- Choritos, hojas de pino y suelos en las Regiones II, III, V, VII, VIII y XII [CONAMA, Centro EULA, 2001].
- Huevos de aves gaviota común de diferentes regiones costeras de Chile
(Algarrobo, Concepción, Maiquillahue, Doña Sebastiana, Isla Magdalena)
[Muñoz y Becker (1999)].
- Peces (anchoveta, merluza común, Jurel) del área costera de la VIII Región [Fuentealba (1996)].
- Huevos de tres especies de aves marinas (gaviota común, cormorán,
gaviota austral) en Isla Quiriquina, (Concepción), Río Angachilla y Río
Cruces (Valdivia) [Centro Eula-chile].
- Aves y peces en localidades a lo largo de la cuenca y desembocadura
del río Biobío (Santa Bárbara, Concepción, Nacimiento, Laja,
Desembocadura del Río Biobio) [Focardi et al. (1996) Centro EULA].
- Bivalvos de diferentes regiones de Chile abarcando desde Arica hasta
punta Arenas, en un muestreo realizado el año 1991 en Arica,
Antofagasta, La Serena, Valparaíso, Concepción, Puerto Montt, Punta
Arenas [The International Mussel Watch, 1995].
- Carnes bovinas en las regiones IX y X Regiones [C. Tamayo et al (1987)].