La acción de hoy, jueves 17 de marzo frente al Palacio de La Moneda

1.- La energía nuclear es inherentemente insegura


Durante años los promotores de la energía nuclear han establecido que existen formas para resistir el impacto de las fuerzas geológicas de terremotos y tsunamis. Han puesto a Japón, uno de los últimos remanentes de aparente seguridad nuclear, como ejemplo. Los últimos días nos han dado, tristemente, la razón. Las medidas de seguridad colapsaron y por momentos se pensó lo peor; un colapso masivo del núcleo. Las medidas de control implementadas para controlar una catástrofe mayor.

2.- La energía nuclear es sucia y sus residuos son nocivos


Los desechos de las reacciones químicas necesarias dentro de una central nuclear son contaminantes por centenas de años o milenios, dependiendo del material y reacción utilizados. No hay tal cosa como una central segura, y más aún cuando una central enfrenta una catástrofe, sus efectos no los sufre una parte de la población si no todo el planeta.

Revisa "Una energía sin futuro" de Greenpeace España

3.- Necesitamos inversión sustantiva en Energías renovables hoy


Los principales encargados de la provisión eléctrica en Chile lo han dicho claramente: “Hoy en Chile la energía nuclear no sólo no es posible desde el punto de vista territorial, legal o administrativo. El principal conflicto está asociado a sus costos operacionales y constructivos”.

En efecto, compartimos esa apreciación. Desde esa óptica no tiene sentido desperdiciar la potencial inversión que tanta falta hace para explorar los gigantescos potenciales de energía renovable de Chile (solar, geotérmica, hidroeléctrica de paso).

Chile no cuenta con institucionalidad capaz de regular o administrar energía nuclear
(CEP, 2008) y como se ha dicho no es factible implementarla en un plazo menor a 15 años. La especulación que genera el lobby energético no nos puede hacer olvidar que necesitamos respuestas ahora y que las alternativas de la energía están frente a nuestros ojos. Chile no puede darse el lujo de seguir equivocando el destino de su matriz energética.

Descarga "[R]evolución energética. Escenario Chileno

4.- La demanda energética está inflada; no se habla ni de ahorro ni de eficiencia


Las expectativas de crecimiento de la demanda de energía no involucran de forma clara qué medidas se están implementando para que los principales sectores de la economía que consumen energía, a saber la industria y el sector minero, implementen mecanismos de ahorro energético en sus procesos productivos y que en general ellos y la sociedad puedan ser mas eficientes en el uso de la energía.

Al mismo tiempo, los estándares constructivos, la planificación urbana y de viviendas deben incorporar de forma directa protocolos que apunten a maximizar su eficiencia.

5.- Porque nos hace olvidar otro debate importante: El del desarrollo sustentable


Durante décadas los organismos internacionales han puesto el acento para producir equilibrio entre crecimiento económico y desarrollo equitativo. Nadie hoy podría discutir que el crecimiento genera riqueza, y que ello es un paso crítico para conseguir mejores niveles de vida. Sin embargo, los costos de ese crecimiento son materia de discusión. Sin políticas ambientales ni regulación territorial a la altura de las tecnologías de este milenio hoy en Chile consideramos “baratas” fuentes de energía insuficientes y contaminantes que traspasan sus costos reales a los territorios donde se emplazan y a las personas que viven en ellos.

El mejor ejemplo son las centrales a carbón; sus gases y residuos afectan directamente a quienes viven cerca de ellos. Lo mismo ocurrirá con las centrales nucleares. Y los costos sanitarios y de salud producto de las emanaciones de estas fuentes de energía siguen siendo pagados por particulares de sus propios bolsillos mientras las empresas continúan operando.

6.- Frente a incidentes geológicos como terremotos graves los reactores nucleares no operan durante largos periodos de tiempo


No es necesario un accidente de máxima gravedad, como el de Chernobyl en 1986, Japón este año y los anteriores o el de Three Mile Island en 1979 para tener apagados los reactores durante meses, o años si la emergencia obliga a utilizar cualquier elemento que se tenga a la mano para detener una explosión. La central de Fukushima ha debido ser refrigerada con agua salada de mar, lo que la ha inutilizado.

En efecto casos menos conocidos de otros incidentes nucleares frecuentes han requerido meses de cese de funciones para revisar su estado. Tener centrales de gran capacidad nos debilita y Chile puede avanzar hacia una matriz energética distribuida. Continuar concentrando nuestra afecta la estabilidad del suministro.

7.- La energía nuclear no es renovable y producirla es costoso


El combustible necesario debe producirse, hay que enriquecerlo y procesarlo. Esto quiere decir que contamina desde el principio hasta el fin,  en cada una de esas fases hay riesgos para personas, y en no pocos casos esos riesgos se actualizan en incidentes que liberan radiactividad afectando a personas y al hábitat inmediato.

Francia es el lugar mas habitual para procesar los residuos. Apenas un 10% de los residuos puede reutilizarse. El resto es problema de la nación que los genera. No se puede tirar en el mar, solución implementada durante décadas hasta que Greenpeace logro detener esas práctica. Hoy se necesitan construir refugios y búnkers para encapsular los residuos y amontonarlos junto al resto de basura generada; trajes, guantes, utensilios, tubos, etc.

El "renacimiento nuclear" nunca ocurrió. Desde el accidente de Chernobyl hay una tendencia clara a construir menos reactores, lo que encarece aún mas los costos para procesar los residuos y almacenarlos. ¿Es posible pensar en energía nuclear sin subsidios del Estado?

Adicionalmente Chile no esta preparado para lidiar con energía nuclear. Quienes han sido contaminados por radiación sólo han podido recibir tratamiento en asesoría de otras naciones... justamente Francia.

Finalmente, utilizar energía nuclear implica una serie de transformaciones del sistema de distribución eléctrica. En Chile ese negocio parece tener un candidato directo; justamente las empresas que tienen intereses nucleares. Nos venderán el negocio completo y nos dejarán con las deudas. Muchos países (Argentina, Filipinas) hoy arrastran deudas gigantescas, que han dejado las centrales a medio construir, justamente por esta causa.

8.- Hay complicaciones diplomáticas y desechos nucleares sirven para hacer armas


No sólo lo decimos nosotros. El mismo presidente de la república lo reconoció el año 2006 al firmar un acuerdo, con otros políticos y miembros de organizaciones sociales. La energía nuclear podría generar conflictos políticos en la región, que debemos evitar.

La gestión de residuos nucleares es un problema global. Procesar los desechos implica transporte de materiales contaminantes y riesgosos, enfrentando la oposición de todos los que habitan en los territorios afectados. Chile se ha opuesto en oportunidades anteriores a que se transporten residuos por su mar. Sin embargo, incluso si no ocurrieran incidentes en ese proceso, los residuos de la energía nuclear son la principal fuente para producir armas nucleares y de destrucción masiva. La energía nuclear, desde este punto de vista, tiene una altísima cantidad de víctimas indirectas que es importante reconocer.

9.- Aumenta la dependencia energética


No soluciona unos de los grandes problemas de la matriz energética nacional; La dependencia de importaciones para le generación de energía.

El enriquecimiento del Uranio para generar energía nuclear debe hacerse en otras naciones, y nuevamente nos obliga a ingresar a un mercado de dependencia que tiene sus días contados. De hecho, tomando como ejemplo a España, los costos de la energía nuclear se han multiplicado desde sus inicios encareciendo todo el proceso y afectando a los usuarios.

Cierto es que existen reservas de Uranio, pero sólo para los próximos 100 años. Incluso así la industria no aclara que esas reservas requieren cada vez mayor esfuerzo para extraerse, procesarse y finalmente para producir el material necesario. Por todas estas razones cada día hay mas centrales nucleares apagadas.

Sería como hacerse adicto a una sustancia ilegal, con similares riesgos en caso de no poder conseguirla. Es decir, un nuevo error que pondría en riesgo nuestra matriz energética.

10.- No a la condena para las futuras generaciones

Estudios del gobierno sobre opinión publica son conclusivos; los chilenos en su gran mayoría no quieren energía nuclear. Durante estas fechas varias autoridades legislativas han condenado nuestro avance en esta materia, contraviniendo las políticas del mundo desarrollado. Avanzar en decisiones de política publica sin generar acuerdo ciudadano es ir en contra del espíritu democrático.

Quienes se oponen a la energía nuclear no se equivocan. Una vez tomada la decisión de incluir en la matriz eléctrica la energía atómica el tiempo de desarrollo de una planta nuclear se estima de entre 15 a 20 años, más una vida útil de 60 años y más 20 años el manejo del combustible caliente, es decir, aproximadamente 100 años, por lo que los riesgos serán asumidos por generaciones que no tuvieron posibilidad de opinar si están dispuestos a asumir estos riesgos y convivir, durante decenas de miles de años, con este tipo de energía. Durante décadas las empresas nucleares han intentado resolver este problema... sin resultados. Porque no la única forma de hacerlo es evitar iniciar el camino.

Finalmente la energía nuclear no es la solución a las emisiones contaminantes ni a los combustibles fósiles. Chile no está en condiciones de levantar una gran central nuclear por lo tanto su aporte en energía disponible será marginal para una matriz que ya depende de fuentes energéticas del siglo pasado. Más aún, en un mundo que necesitará más energía eléctrica para reemplazar los combustibles fósiles, como en el caso del transporte, es clave optar desde ya por fuentes renovables, de costos estables y baja rentabilidad en el futuro. Greenpeace en el mundo ha demostrado que con el pasar de los años será cada vez más barato generar energía renovable. A Chile le sobra energía, lo que le falta es visión para utilizarla en nuestro beneficio.