Despedimos con gratitud y los mejores recuerdos una de las pioneras de Greenpeace, la artista Marie Bohlen

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Prensa - 16 enero, 2014
Hoy despedimos a Marie Bohlen. Ilustradora, cuáquera, pacifista y amante de la Naturaleza, fue quien creó el primer logo de la organización y quien ideó la acción en Amchitka que marcó el inicio de Greenpeace como organización ambientalista. Falleció a los 89 años en su casa de British Columbia. Hoy Barbara Stowe, hija de dos miembros fundadores de Greenpeace, la recuerda con cálidas palabras:

La artista Marie Bohlen, conocida por sus ilustraciones de la naturaleza y una de las fundadoras de Greenpeace, murió el 5 de enero a los 89 años en su casa en Courtenay, British Columbia.

Además de su distinguida carrera como ilustradora y su papel fundamental en la fundación de Greenpeace, Marie será recordada por el modo intenso en que integró la Sociedad de Amigos cuáqueros con sus valores de pacifismo, sencillez y activismo social.

Nacida en Pennsylvania el 4 de julio de 1924, se graduó de la Escuela Moore de Arte de Filadelfia y se convirtió en una conocida ilustradora de libros infantiles y de la naturaleza. “Aves de América del Norte” – publicado por primera vez en 1963 por la revista Día de la Mujer y posteriormente reeditado por Prentice-Hall en 1969 – incluye 300 pinturas a todo color y recibió la aclamación de los críticos de arte. El Pittsburgh Press señaló: “Además de su belleza llamativa, los retratos de la señora Bohlen dan detalles del plumaje rara vez capturados por incluso las cámaras más precisas” , sostuvo la crítica.

Pacifista de toda la vida, el día que su hijo Paul Nonnast nació Marie prometió que nunca iría a la guerra. Su profunda reverencia por todas las criaturas vivientes nació en la granja Greenpeace que fundó junto a su segundo marido, Jim Bohlen, en Denman Island. Se sentaba en la terraza esperando pacientemente a que los ciervos se acercaban a comer manzanas de sus manos. Más tarde, en la casa de Courtenay, Columbia Británica, donde la pareja pasó sus últimos años, mantuvo las persianas bajas para que las aves no se estrellaran contra los ventanales. Bill Darnell, quien acuñó la frase “paz verde”, recuerda que Marie cuidaba hasta a las arañas y roedores silvestres.

Alta y ancha de hombros, con una postura erguida y un rodete con moño, Marie era una mujer hermosa y digna que estaba siempre vestida con sencillez, a menudo en jeans. Su apariencia era congruente con su fuerza interior y austeridad. Bob Hunter, otro de los pioneros de Greenpeace que se convirtió en el primer presidente de la organización una vez que se hizo global, escribió que Marie tenía una “voluntad de hierro” y “potencia radiante” cualidades suavizados por su amplia sonrisa, su risa resonante y su espíritu enriquecedor.

La dedicación de Marie al activismo social y al pacifismo se potenció cuando conoció a Jim Bohlen en 1957 en una reunión local. Se casaron en 1965, el 4 de julio, fecha de cumpleaños de ambos. Ella lo convenció para unirse al Sierra Club y lo llevó a su primera reunión de cuáqueros. Su influencia agudizó el creciente compromiso de Jim con la paz y el ecologismo. Por eso renunció a su trabajo como ingeniero para buscar un empleo más acorde a sus valores.

En 1967, cuando estallaba la guerra de Vietnam, la pareja salió de los Estados Unidos para Canadá con el hijo de ella, de 19 años, Paul Nonnast, para evitar que peleara en Vietnam. Juntos criaron a a Margot (14) y Lanza (11), del primer matrimonio de Jim. Al llegar a Vancouver, los Bohlen fueron a una marcha contra la guerra, buscaron la bandera cuáquera, y conocieron a otros dos norteamericanos de la costa oeste, Irving y Dorothy Stowe que la exhibían en su casa. Las parejas unidas comenzaron una amistad de por vida, con mucho arraigo en el activismo. En 1969 – junto con el estudiante de derecho Paul Cote y varios activistas, entre ellos Bill Darnell – fundaron el “No Make a Wave Committee” para protestar contra las explosiones atómicas en Amchitka Island. El grupo pronto se amplió para incluir a Bob y Zoe Hunter, periodistas Ben y Dorothy Metcalfe y otras almas afines. El Comité cambió su nombre a Greenpeace varios años más tarde, y nació un eco-fenómeno internacional.

Marie y Jim fueron también fueron fundadores principales del primer capítulo de Sierra Club de British Columbia. Amantes del senderismo y del aire libre, trajeron una pasión basada en la experiencia con las causas ambientales. Y en un momento en que los hombres aún predominaban en los círculos de activistas en América del Norte, la voz fuerte y resonante de Marie dio un ejemplo audaz, empoderando a las generaciones de mujeres.

Las nuevas contribuciones de Marie a la fundación de Greenpeace han sido bien documentados. Ella y su hijo Paul crearon el primer logo de Greenpeace, que llevaba el sello de su arte. Los contornos negros y las tipografías divertidas eran comunes en los setenta, pero ésta tenía una apariencia más suave, intercalando la palabra “Greenpeace” entre símbolos de ecología y paz sobre un fondo amarillo suave carente de límites. Marie, Jim, Lance y sus amigos vendieron estos botones a 25 centavos como un primer esfuerzo de recaudación de fondos para el alquiler de un barco para navegar hacia la isla de Amchitka para protestar contra las explosiones atómicas.

También fue Marie – inspirada por los viajes de protesta anti-nucleares de 1950 a Bikini Atoll – quien tuvo la visión de proponer que la No Make a Wave Committee navegara un barco para “hacer frente a la bomba.” Esta estrategia audaz de navegación marítima para atestiguar y detener los crímenes ambientales sigue siendo una parte vital del modo de hacer campañas de Greenpeace Internacional. Como ocurrió el 18 de septiembre en el Ártico ruso, donde un grupo de activistas protestaron contras los planes de las petroleras de perforar en el Ártico. Marie también se entrenó para navegar en el viaje a Amchitka, junto con Lou Hogan, pero sobre el final se descartó la opción. El Capitán Cormack sostuvo la opinión tradicional de que las mujeres traían mala suerte.

Como artista, Marie supo vivir en la belleza y personificar la expresión cuáquera de “caminar en la luz". Su arte y su apasionado compromiso con la Tierra le han ganado un lugar singular en la historia.

Le sobreviven dos hijastros, Lance Bohlen de Seattle, Washington y Margot Bradley de Philadelphia, Pennsylvania, y tres nietos.

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