Rex Weyler: “La desmedida respuesta de Rusia a la protesta de Greenpeace ayudará al movimiento climático global”

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Prensa - 1 noviembre, 2013
El escritor, periodista y co-fundador de Greenpeace Internacional, Rex Weyler, escribió una columna a propósito de la reacción exagerada de Rusia frente a la protesta pacífica de Greenpeace contra la destrucción del Ártico. De acuerdo con Weyler la privación de la libertad a los 30 tripulantes del Arctic Sunrise va a conspirar contra sus intereses y a favor del movimiento global para salvar el Ártico. La compartimos con ustedes:

"La sobrerreacción de Rusia a una protesta pacífica de Greenpeace no le va a funcionar. Su desmedida respuesta más probablemente ayude al movimiento climático global a cumplir sus objetivos.

El disenso público contra los abusos de autoridad es tan antigua como la historia humana. La historia sumeria del rey Gilgamesh comienza con denuncias públicas contra el rey por explotar a los jóvenes para la guerra y a las mujeres para su lujuria. En su libro “Antigüedades”, el historiador judío Josefo relata protestas campesinas contra el abuso Romano, el gobernador Pilato respondiendo con asesinatos, y cómo esta reacción exagerada incitó a hombres, mujeres y niños a ofrecer sus vidas en masa ofreciendo sus vidas en masa postrándose en la plaza principal.

En nuestra época, Gandhi, Martin Luther King, Rosa Parks, Aung San Suu Kyi y Nelson Mandela entre otros han luchado por la decencia a través de la protesta pacífica. En todos estos casos, las autoridades reaccionaron exageradamente al disenso con violencia policial, como hemos visto recientemente en el Parque Gezi de Estambul, la plaza Ramses en El Cairo y en Nueva Brunswick, donde la policía canadiense envió francotiradores, perros y oficiales para romper una protesta indígena Mi’kmaq contra el fracking.

Estos casos forman el contexto histórico de la detención de 30 personas -periodistas, marineros y activistas de Greenpeace de todas partes del mundo -, en el Ártico ruso, a quienes originalmente se acusó de piratería y ahora de “vandalismo organizado”. Estos cargos resultan insostenibles ya que los registros audiovisuales demuestran que la protesta de Greenpeace fue una manifestación pacífica de por la ecología del Ártico y el clima de la Tierra. Esto, por supuesto, no es ni la piratería, ni vandalismo ni ningún otro crimen.

Históricamente, la reacción excesiva de las autoridades – la violencia, las detenciones, la cárcel – reactiva los movimientos sociales y empodera a los individuos. Cuando el gobierno francés hizo estallar una bomba debajo del barco Rainbow Warrior de Greenpeace en 1985, matando el fotógrafo Fernando Pereira, Greenpeace recibió una ola de apoyo global, mientras Francia sufría una mancha en su reputación histórica.

Desde que Greenpeace se fundó en Canadá en 1971, personas con conciencia y mucha experiencia dieron un paso adelante para defender el planeta, las ballenas, los bosques, la atmósfera y los océanos. Greenpeace ha atraído a los veteranos de la marina de guerra, pescadores, agricultores, científicos, periodistas, abogados y ahora los expertos web y camarógrafos.

“Cada vez que hacemos algo para proteger nuestro planeta, no es por la ganancia o la riqueza o la fama personal”, dijo el marinero canadiense Paul Ruzycki de su cárcel en Rusia. “Por el contrario, tenemos todo por perder, incluso nuestra libertad, la familia y los amigos.”

Los familiares de los 30 detenidos en el Ártico están en movimiento. En Italia, la madre del tripulante Cristian D’Alessandro ha recogido más de 100 mil firmas en una petición para liberar a su hijo. La familia del periodista independiente británico Kieron Bryan abrió un sitio web donde cuenta la historia de su hijo y pide por su liberación. En Moscú, la esposa del fotógrafo independiente ruso Denis Sinyakov hizo piquetes al gobierno con sus colegas periodistas.

Rusia recibió cartas de once galardonados con el Premio Nobel de la Paz, de las Madres de Plaza de Mayo y del dramaturgo italiano Darío Fo, entre otras voces prominentes. Por su parte Human Rights Watch, Amnistía Internacional, la canciller alemana Angela Merkel,y la presidente de Brasil, Dilma Rousseff, y otros han expresado su preocupación por la persecución apropiado de Rusia en el Ártico 30. Solidarizados con Greenpeace, personas de todo el mundo han enviado 1,7 millones de mensajes de correo electrónico a Rusia y Avaaz ha recogido un millón de firmas.

 Holanda — país cuya bandera lleva el barco de Greenpeace Arctic Sunrise— presentó una demanda contra Rusia, pidiéndole al Tribunal Internacional del Derecho del Mar en Hamburgo la liberación del buque y la tripulación de Greenpeace, que se dedicaban a una “pacífica protesta “contra la perforación de petróleo en el Ártico por Gazprom".

“Estuve en prisión durante 22 días por un delito que no cometí”, sostuvo la especialista en medios digitales británica Alexandra Harris en la Corte rusa. “Todo lo que hubo alí fue una protesta pacífica y creo que la evidencia fílmica y la larga trayectoria de Greenpeace lo prueban”.

El mundo no ha olvidado por qué 30 personas arriesgaron su libertad para expresarse: Su misión sigue siendo salvar el Ártico y la Tierra de un desastre climático. Actuaron con su conciencia, en disidencia pacífica. Como el rey Gilgamesh encontró en su perjuicio, las personas se unen a la verdad".

Más de 1.750.000 personas en el mundo escribieron a las embajadas rusas de sus países exigiendo la liberación de los 30 Defensores del Ártico. Defiende tú también el derecho a la protesta pacífica, y suma presión para que vuelvan a casa. Haz click aquí.

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