Tokio: Después de dos años y medio de duro trabajo en Japón para exponer la corrupción en el corazón de la industria de la caza de ballenas, tenemos una importante victoria.

La voz de alerta.

"El señor Kujira" (Sr. Ballena), vestido con su uniforme de la flota ballenera, trabajó a bordo del Nisshin Maru (investigación / buque factoría de la flota ballenera japonesa). Él ha hablado y criticado las prácticas dentro de la industria ballenera, incluido el contrabando de carne de ballena por los balleneros.


La Agencia de Pesca de Japón (FAJ) ha admitido que sus funcionarios han recibido carne de ballena de la empresa contratada para realizar la caza de ballenas. Se reconoció que esto fue en contra de su código de ética; se disculpó ante el público japonés y anunció planes para tomar medidas disciplinarias contra cinco funcionarios.

Tal es el nivel de vergüenza que un funcionario incluso apareció en la televisión japonesa inclinándose delante de las cámaras antes de emitir una disculpa pública.

El escándalo de la carne de ballena.

En 2008, los activistas de Greenpeace, Junichi Sato y Toru Suzuki (conocidos como Tokyo2), expusieron un escándalo que involucra la malversación de fondos dentro del programa de caza de ballenas financiado por los contribuyentes. Un programa "científico" responsable del sacrificio de cientos de ballenas, cada año en el Santuario de Ballenas del Océano Austral. Luego de denuncias dentro del programa de caza de ballenas y meses de investigación cuidadosa, Junichi y Toru interceptaron una caja que se les entregó a las autoridades. Esa caja contenía cortes de carne de ballena. El contenido de la caja, que había sido etiquetado como "cartón", demostró que la carne de ballena estaba siendo traficada por los miembros de la flota ballenera. Greenpeace Japón también expuso la evidencia de que los funcionarios de la FAJ estaban implicados en este proceso.

Una industria de muerte.

Hay poco apoyo para la caza de ballenas antárticas en Japón y lo que queda está disminuyendo rápidamente por la amplia atención que los medios de comunicación internacionales han prestado a lo que Japón continúa llamando "programa de caza científica". Las encuestas de opinión muestran que la mayoría de los japoneses no apoyan la caza de ballenas en el Océano Austral y casi el 87% no sabe que sus impuestos subsidian la caza.
 
Una de las claves para terminar con la caza japonesa de ballenas en el Santuario Ballenero Austral ha sido revelar el escándalo en curso y la vergüenza internacional que lleva a un público japonés en gran parte inconsciente. El trabajo de Junichi y Toru y el precio personal que han pagado en términos de su pérdida de la libertad, el estrés relacionado con el juicio y la condena injusta, todo en nombre del interés público y la protección de las ballenas, ha logrado precisamente que este tema salga a la luz pública.

Esta noticia representa un importante paso para nuestra campaña para poner fin a la caza de ballenas en el Océano Austral. La FAJ ha estado bajo intensa presión, gracias a más de medio millón de partidarios que estuvieron junto a Junichi y Toru lo largo de su juicio, exigiendo el fin de su procesamiento y una investigación exhaustiva sobre el caso de malversación de fondos. Y nuestros campañistas en todo el mundo han asegurado que este tema sea objeto de escrutinio público, a escala internacional.

La verdad y la justicia siguen siendo necesarias.

Greenpeace recibe de buena manera la decisión de la FAJ de tomar medidas disciplinarias, pero éstas consisten en castigar sólo a cinco funcionarios, mientras que la corrupción institucionalizada en el programa de caza de ballenas es mucho más grande que eso. Nosotros estamos exigiendo una investigación objetiva, de terceros, en el escándalo de la carne de ballena para revelar toda la verdad.
 
Greenpeace Japón ha tenido éxito en la reducción de la demanda de carne de ballena en el mercado japonés, trabajando particularmente con los supermercados y minoristas. Esto ha afectado la salud financiera del programa de caza de ballenas, pero ahora el reconocimiento de la corrupción en el programa de caza de ballenas por la FAJ ha hecho aún más daño a la credibilidad del programa. "Ahora es el momento para que los contribuyentes japoneses exijan a su gobierno detener completamente el programa de caza de ballenas financiado con impuestos de todos", dijo Junichi Sato, uno de los acusados de Tokyo2, ahora Director y Ejecutivo del Programa de Greenpeace Japón.

El juicio de Tokyo2.
Carne de Ballena

2008 - Junichi Sato, revela la evidencia de tráfico de carne de ballena en una conferencia de prensa en Tokio.

En 2008, el Fiscal de Distrito de Tokio inició una investigación sobre los resultados obtenidos por Junichi y Toru, que incluyen el tráfico de la carne de ballena, pero cerró esta investigación el mismo día en que Junichi y Toru fueron arrestados. Ambos fueron retenidos durante 26 días, 23 de ellos sin cargos, a menudo esposados a las sillas, mientras que fueron interrogados sin la presencia de un abogado. Pasaron por un largo proceso donde la censura de la información pública y la adhesión de Japón al derecho internacional también fue el centro de atención. El juicio también expresó su preocupación sobre la libertad de expresión y el derecho a la protesta individual. En septiembre de este año, Junichi y Toru fueron condenados injustamente a un año de cárcel, condena que luego fue suspendida por tres años.

Los Tokyo2 han apelado contra su condena y están en espera de una nueva fecha de audiencia del Tribunal Superior. Y todo indica que la admisión de culpabilidad hecha por la FAJ, tendría un impacto en su recurso de apelación.