Hoy es 5 de Octubre, un día que recuerda el retorno a la vida en democracia. Hace 17 años -en 1994- un grupo de personas realizó un acto formal que pensaron ayudaría a profundizar el sentido de justicia social que Chile aún necesitaba. En una notaría de Santiago se fundaba la Fundación Greenpeace Pacífico Sur con una misión clara: "promover la protección y preservación de la naturaleza y del medio ambiente en general, incluyendo la flora, fauna y los recursos naturales no renovables".

Hoy más de 7.000 personas sostienen dicha creencia con aportes individuales. Los llamamos socios, y considerando la naturaleza de nuestro "rubro" no se me ocurre un nombre mejor. Contamos con ellos para hacer lo que consideramos necesario; proteger la vida y el hábitat que la alberga. Greenpeace es una organización mundialmente famosa por mantener completa independencia financiera; nuestros recursos provienen de donaciones de particulares y no comprometen resultados, sólo esfuerzos.

Nuevamente, el "rubro" obliga: Nosotros no podemos hacer las leyes, ni los planes de empresas, ni podemos definir las políticas de un Gobierno. Lo que si podemos hacer es estar presentes, es levantarnos contra lo que es injusto y podemos denunciar abusos, irresponsabilidades y malas decisiones.

Mientras mas avanza el mundo, mientras más desarrollado es Chile, más evidente es que no podemos hacer convivir devastación, irresponsabilidad ambiental con mayor justicia social. Y no podemos guardar silencio frente a la injusticia y el sinsentido. Cuando privatizamos el agua para consumo residencial sin restricciones afectando directamente la calidad de vida de quienes la necesitan para vivir cotidianamente. Cuando construímos centrales termoeléctricas cuyas chimeneas y montañas de carbón están al lado de villas de vivienda social que con esfuerzo han sido pobladas por familias que construyeron una vida. Cuando discriminamos al pequeño agricultor privatizando las semillas, patentando lo que por años ha sido fruto de su esfuerzo. Cuando se nos dice que inundar los ríos de la patagonia es la única solución a un problema que nadie quiere asumir como es definir políticas para disponer de energías limpias y eficientes. Cuando arrasamos los mares. Cuando optamos por mitigar los efectos de proyectos mineros que inevitablemente afectarán las áreas donde hoy viven los pocos ejemplares de animales que son parte de nuestro emblema en Isla Riesco. Cuando nuestras ciudades tienen niveles de contaminación ambiental insoportables.

Cuando vemos el mundo que estamos dejando, al menos a mi algo adentro se me enciende...

Porque -finalmente- Greenpeace es constatar esas injusticias. Es denunciarlas y hacer algo al respecto. Hoy cumplimos 17 años y queremos celebrar el próximo aniversario con la certeza de que podremos incidir para que las locuras -hoy legales- que se mencionan arriba dejen de ocurrir.

Para que eso ocurra el cambio debe empezar por casa. Si estás leyendo, este mensaje está dedicado personalmente a tí para que lo recuerdes y te decidas a actuar ahora. Sin rodeos. Porque te necesitamos y con urgencia.