Junichi y Toru, junto a su abogado, momentos antes del juicio.

El próximo Lunes 6 de Septiembre, la corte japonesa de Aomori, dará su veredicto en contra de dos activistas de Greenpeace que denunciaron el comercio ilegal de caza de ballenas en Japón, se trata de Junichi y Toru, conocidos cómo Tokyo 2.

La primera vez que conocí a Junichi Sato, fue en Alaska, en la Comisión Ballenera Internacional del año 2007, era un tipo muy cálido, callado y concentrado en su trabajo, muy al estilo Japonés, nunca pensé que un año más tarde él y su compañero de la oficina de GP Japón, Toru Suzuki estarían enfrentando a su gobierno y a un periodo de 18 meses de cárcel por el simple hecho de haber desenmascarado la venta ilegal de carne de ballena en Japón.

Cuando por primera vez la campaña en contra de la cacería de ballenas, mostró la cruda realidad de cómo se cazaban ballenas en el mar antártico todos sufrimos viendo cómo las ballenas envueltas en sangre eran arrastradas a los buques factoría para su faenamiento. Sin duda Junichi y Toru sufrieron más, al saber que los responsables de esa cacería eran sus propios compatriotas.

Desde el primer momento, supimos en la campaña en contra de la cacería de ballenas que era muy importante aclarar dos cosas fundamentalmente, la primera era que la mayoría de los Japoneses no comen ballenas, que esto no ha sido una cultura expendida en Japón y que el programa científico de la Agencia de Pesca de Japón, no era más que una forma de encubrir el tráfico ilegal de la carne de ballenas. Debido a que la Comisión Ballenera Internacional había, en 1984, decretado una moratoria a la cacería comercial de cetáceos en aguas internacionales.

Para resolver lo primero, se hizo una encuesta que demostró que los Japoneses no sabían que su gobierno usaba los impuestos de toda su población para desarrollar una cacería que no beneficiaba a su población, porque el kilo de carne de ballena puede llegar a costar 47mil pesos chilenos, por lo tanto no es para la gente común, por otro lado el 69% de la población, en el año 2006, no apoyaba que su gobierno cazara en aguas internacionales y un porcentaje importante rara vez o nunca había consumido carne de ballenas, y este porcentaje subió a 71% el año 2008. Y al no haber un mercado formal, porque se supone que no se puede capturar ballenas para venderlas, menos van a tener acceso.

Sobre el segundo tema crucial en la campaña, el demostrar que existía un gran tráfico ilegal de carne de ballenas, la que se supone se captura para fines científicos, Junichi y Toru interceptaron un cargamento de carne de ballena enviado por un tripulante de la flota ballenera hacia una dirección privada. Esto motivo a una denuncia que se hizo pública en Mayo del 2008. Junichi y Toru, llevaron esta evidencia a la fiscalía en Japón, y el fiscal prometió investigar esta 'irregularidad'. Sin embargo, después de haber presentado las pruebas, la fiscalía decidió someterlos a juicio por el robo de la caja de carne de ballenas. No iniciando ningún juicio a los tripulantes, ni a las autoridades de la empresa naviera, ni a la agencia de pesca del Japón, que estaban al tanto de dicha ilegalidad.

Así se desarrollaron los hechos; A principios del año 2008, se estuvo trabajando a partir de información dada por antiguos y actuales empleados del operador de la flota ballenera Kyodo Senpaku, Greenpeace rastreo la descarga de carne de ballena de contrabando desde el buque fábrica Nisshin Maru, las cuales fueron destinados a hogares de los miembros de la tripulación. Una de las cuatro cajas destinadas a la misma dirección privada fue interceptada y comprobado el contenido. Esa caja, contenía aproximadamente $3000 dólares en carne de primera, pero etiquetada como "cartón", esta evidencia se exhibió en una conferencia de prensa el 15 de mayo, antes de ser entregado al fiscal de Distrito de Tokio, él que de repente dejó su investigación el 10 de junio, y procedió a arrestar en ese mismo día a los dos activistas.

Junichi y Toru, enfrentaron 26 días de encarcelamiento sin haber sido formalizados por ningún cargo, plazo máximo que un ciudadano Japonés puede ser mantenido en custodia. Por otro lado, cuando el arresto se produjo, ambos se encontraban en sus domicilios y la policía envió alrededor de 30 efectivos, los que fueron acompañados de los medios de prensa, enjuiciándolos públicamente antes de siquiera haber sido formalizados. Siendo que un simple llamado por teléfono hubiera bastado para que ambos se hubiesen presentado ante el fiscal.

Dos años después, nos enfrentamos a la ultima parte del juicio, después de que varias personas en el mundo y varias organizaciones de derechos humanos han manifestado su preocupación por toda esta farsa y han condenado al gobierno Japonés por avalar este juicio político.

Junichi y Toru sabrán el veredicto el próximo Lunes 6 de Septiembre a las 14:00hrs (hora local), el cual podría condenarlos a 18 meses de cárcel, por el sólo hecho de denunciar la corrupción dentro del programa de cacería científica de la agencia de pesca del Japón.
Quisiera invitarte a que nos ayudes en esta etapa final a dar apoyo a Junichi y Toru, uniéndote a la marcha virtual en nuestra página web.

El activismo no es un crimen!