En la actualidad contamos con más de cuatro millones de asociados en todo el mundo. Con ellos la organización intenta hacer frente a la creciente degradación medio ambiental del planeta. Cuantos más seamos en Greenpeace, más podremos hacer en defensa del medio ambiente, ya que la financiación para llevar a cabo nuestras campañas depende exclusivamente de los aportes voluntarios de socios y simpatizantes.
Greenpeace no acepta, en ninguna parte del mundo, subvenciones de gobiernos, municipios o partidos políticos, ni donaciones o patrocinios de empresas. La independencia económica, la independencia política y la no violencia, son elementos básicos en nuestra forma de actuar y trabajar.
A finales de 2001 el número de socios en todo el mundo se acercaba a los 3 millones. Los socios de Greenpeace, son siempre personas físicas que, a través de su apoyo financiero regular, permiten la estabilidad económica de la organización, necesaria para la planificación y el desarrollo de las campañas a largo plazo. En Chile ya son 6.000 personas las que nos apoyan y hacen que nuestra voz tenga cada día más fuerza.
Los socios de Greenpeace, son siempre personas físicas que, a través de su apoyo financiero regular, permiten la estabilidad económica de la organización.
Todos los socios, siempre que no nos indiquen lo contrario, reciben periódicamente, y de manera electrónica, los newsletters de Greenpeace en los que se informa de todas las campañas e iniciativas en marcha. Además incluye noticias, consejos y herramientas para la participación en las campañas.
A pesar de que las contribuciones de los socios representan la mayor parte de los ingresos de Greenpeace, se reciben también aportes provenientes de las iniciativas de artistas e intelectuales. Muchos músicos han donado los derechos de autor de algunas de sus canciones, lo que ha permitido grabar alrededor de diez discos en distintas partes del mundo a favor de Greenpeace. Muchos de ellos han realizado, además, conciertos a beneficio de la organización.
Joe Vasconcellos, ha sido un artista que ha apoyado incondicionalmente con su música y presencia a Greenpeace en Chile. De la misma forma, actores y reconocidas figuras, amigos de Greenpeace, han participado en campañas de publicidad, eventos y acciones de nuestras campañas.
Estas y otras iniciativas de este tipo, como obras de teatro, subastas de arte, etc., no sólo representan un ingreso económico para Greenpeace, sino que son un apoyo moral y popular que resulta imprescindible para nosotros.
Por último, Greenpeace recibe una pequeña proporción de sus ingresos a través de la venta de material de la organización y de campañas, tales como poleras, jockeys, stickers, etc. El objetivo de dar a conocer el nombre y los objetivos de la organización complementa en estos casos la función captadora de fondos de estas iniciativas, y la voluntad de demostrar y promover la fabricación de productos con materiales y tecnologías limpias.
Greenpeace Chile, así como cada oficina regional, se somete a una auditoría anual, llevada a cabo por la firma Grant Thorton International de auditores independientes. Los resultados de la misma son enviados a Greenpeace Internacional, y están a la disposición de los medios de comunicación, el Gobierno o la opinión pública.
El principio de solidaridad internacional tiene también una relación muy importante, tanto con la estructura como en las finanzas de Greenpeace. Cada oficina nacional o regional, una vez que es autosuficiente económicamente, aporta un 18% de sus ingresos brutos a una "caja común" en Greenpeace Internacional. De esos fondos se financian las campañas internacionales, el mantenimiento de los barcos y los gastos las divisiones y departamentos de servicios.
Estos fondos permiten también ayudar a "despegar" a las oficinas de nuevos países, especialmente cuando, como en los últimos años, estas oficinas se están abriendo en zonas con pocos recursos económicos, como el Tercer Mundo o la Europa del Este. Así, las cuotas de los socios de países ricos como Suecia, Alemania, Holanda o Estados Unidos permiten financiar las campañas de defensa del medio ambiente en lugares como América Latina, Asia y, desde el año 2008, África; al tiempo que ayudan al desarrollo de las secciones de Greenpeace en esos países, tal como lo hicieron con Greenpeace Chile hasta el 2002, cuando llegó a ser autosuficiente.