Greenpeace a dos años del desastre nuclear: "Hay esperanza en Fukushima"

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Noticias - 11 marzo, 2013
Hoy se cumplen 2 años desde que ocurrió un desastre que podría haberse evitado: la catástrofe nuclear de Fukushima (Japón). Para recordarlo, el Director Ejecutivo de Greenpeace de Japón, Junichi Sato, escribió unas palabras sobre la situación actual de las víctimas, la responsabilidad de las empresas involucradas y el futuro de la energía nuclear en su país.

Fukushima we remember

Al conmemorarse el segundo aniversario del desastre de Fukushima, en Japón aún sentimos la tragedia, pero también tenemos esperanza. Mientras que muchas personas lloran a las madres, padres, hermanos, abuelos y niños que se perdieron por el terremoto, quienes lograron huir del desastre natural han podido regresar a sus hogares, intentando reconstruir sus vidas y comunidades de la mejor manera posible.

Sin embargo, la tragedia continúa para quienes siguen sufriendo los efectos de la contaminación radiactiva de Fukushima. Muchas zonas siguen siendo inhabitables, dejando a más de 160.000 personas evacuadas sin hogar y sin la posibilidad de reconstruir sus vidas por no contar con una compensación adecuada.

Muchas familias y comunidades están en bancarrota, la ruina financiera es común, así como los divorcios o las crisis nerviosas. Según estimaciones recientes, las tasas de cáncer probablemente aumentarán en la región de Fukushima. Esto tiene gran influencia en la mente de las personas y los suicidios están aumentando en la zona. Es falso decir que nadie ha perdido la vida como consecuencia del accidente nuclear.

Esta tragedia permanente para las víctimas de la catástrofe nuclear es consecuencia directa de un sistema que no proporciona compensaciones justas ante un desastre nuclear de tal magnitud. Este sistema protege esencialmente a la industria nuclear, no a las personas. Esto es una clara injusticia.

El costo estimado de la catástrofe de Fukushima ronda los 250 mil millones de dólares. Tepco, una de las empresas de servicios públicos de energía más grandes del mundo, debió ser nacionalizada por no poder hacerse cargo de esos costos. Finalmente, son los contribuyentes quienes están pagando la cuenta.

Peor aún así, el sistema ofrece una mayor protección a empresas como General Electric, Hitachi y Toshiba. Estas compañías construyeron la planta de Fukushima basándose en diseños defectuosos de reactores. Sin embargo, regulaciones laxas permiten que evadan sus responsabilidades y no paguen un centavo para ayudar a las víctimas. A su vez, estas empresas no demuestran demasiada voluntad para ayudar.

La gran diferencia entre los costos de un desastre nuclear y lo que paga la industria nuclear debería hacernos enojar a todos. Esta realidad, al igual que otras verdades dolorosas sobre la energía nuclear, ha golpeado a miles de japoneses. Ellos se han levantado en señal de protesta.

El año pasado escribí acerca de la esperanza y la nueva "revolución Hydrangea". Cientos de miles de manifestantes inundaron las calles de Tokio en torno a la residencia del primer ministro y el parlamento. Estas protestas continúan, y el apoyo a la eliminación total de la energía nuclear en Japón va en aumento.

La gente está enojada, en primer lugar por la decisión del gobierno anterior de reiniciar una planta de energía nuclear después de que todas fueran apagadas tras los colapsos de Fukushima. Ahora también están enojados por los planes del nuevo gobierno de reactivar más reactores y reanudar su construcción.

Esta movilización social ha tenido cierto éxito, ya que ahora sólo están funcionando dos de los reactores de Japón. El resto permanece inactivo, y no pasará mucho tiempo hasta que los dos reactores que funcionan en la planta de Ohi una vez más sean cerrados por mantenimiento, dejando a Japón sin energía nuclear, una vez más.

Necesitamos poner fin a los desastrosos experimentos vinculados a la energía nuclear. Hemos demostrado que podemos vivir sin este tipo de energía el verano pasado, y lo haremos de nuevo.

Debemos seguir hablando, de forma clara y fuerte, sobre este desastre hecho por el hombre y erradicar para siempre la energía nuclear.

Durante la última semana, personas de Argentina, Bélgica, Canadá, Chile, Colombia, Francia, Alemania, Hong Kong, Sudáfrica, Corea del Sur, Suecia, Suiza, Austria, Dinamarca, Finlandia, India, Jordania, Luxemburgo , Eslovenia, España, Turquía y los EE.UU se unieron a nuestra campaña, exigiendo que las empresas responsables de la catástrofe nuclear se hagan cargo de los daños que causan.

Vos podés ayudarnos. No tenemos la posibilidad de detener desastres naturales, pero si evitar los generados por el hombre.

No podemos devolverle al pueblo de Fukushima lo que han perdido, pero si mantenernos unidos y asegurarnos que reciban una compensación justa y sean recordados, para que nadie sufra otra vez por una catástrofe nuclear.Esperamos que el gobierno japonés preste atención al reclamo de su gente y deje de hablar sobre energía nuclear, para finalmente impulsar las energías renovables.

Exige que General Electric, Hitachi y Toshiba que paguen por su responsabilidad en el desastre de Fukushima. Haz click aquí

 




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