Esta reunión, como suelen ser lamentablemente las de quienes deciden el destino de los pueblos, se realiza al margen de la ciudadanía, casi en penumbra, cercada por cinturones de seguridad, como si aquella fuera un ente que no tuviera anhelos, temores, esperanzas, ni derecho a voz en estos temas de trascendencia. Nuestros gobernantes han perdido, de esta forma, una valiosa oportunidad para otorgar sentido y perspectiva a la participación ciudadana.
Greenpeace en un intento por acercarse a los temas que serán la columna central de APEC, y de esa forma participar desde su perspectiva institucional y ciudadana, envió, en Julio de 2004, una misiva a la Sra. Soledad Alvear V., entonces ministra de Relaciones Exteriores, urgiéndole diera a conocer la Agenda de Trabajo de APEC, como así también, enunciaba cuatro proposiciones concretas en pos de la sustentabilidad. La Sra. Ministra no respondió nuestra carta remitida.
Ha sido en parte resultado de esta actitud de pertinaz conducta gubernamental, que bien podríamos de calificar de autista, la que ha motivado a cientos de organizaciones ciudadanas a instituir el Foro Social Chileno, como espacio de reflexión y análisis, en el cual Greenpeace participará activamente con tres ponencias: una sobre su visión acerca de la sustentabilidad del modelo económico chileno; una segunda, referida a la actual situación de los bosques y su proyección a largo plazo; y la tercera, orientada a develar la realidad de la alimentación transgénica. De esta forma, la contribución de Greenpeace se orienta a privilegiar el debate y el intercambio de ideas sobre la necesidad y posibilidad de construir otro Chile y otro mundo.
Greenpeace es una organización cuyo Ser lo constituye una permanente búsqueda de la paz y de la sustentabilidad. Greenpeace no se ha definido como una organización anti APEC, ni tampoco ha hecho suya la causa contra la globalización, que en lo económico responde a procesos de apertura comercial y liberalización de los flujos de capital, los que en ausencia de leyes regulatorias y normas, intensifican los fenómenos de degradación ambiental. Es por ello que Greenpeace estará presente en el Foro participando activamente en las reflexiones y debates sobre los temas que dicen relación con el paradigma productivista que ilumina y anima las estrategias de desarrollo vigentes en el mundo.
Greenpeace sostiene una visión crítica de la forma como la globalización ha incidido en la vida de los pueblos y en calidad y cantidad de recursos naturales, componentes indispensables en las funciones de producción, recreación y sostenimiento de la vida en todas sus formas. Este proceso ha sido presentado como la única alternativa posible de desarrollo, cosa que no es efectiva. La globalización puede, y debe, tener otro rostro. No es efectivo que los países estén condenado a sufrir esta globalización que ha significado depauperización y degradación de los recursos naturales.
Desde organizaciones como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio, se busca hacer creer que sólo siguiendo sus recetas se encontrará alivio a las desmedradas condiciones de vida de la mayoría de la población a nivel mundial, por ello propugnan un estilo de desarrollo uniforme, sin atender a las particularidades de cada región, sus características territoriales, su dotación de recursos, su cultura, ni a cualquier otra condición distintiva que aconseja recetas específicas según sean las características de los pueblos y su entorno. El ritmo, secuencia y alcance de las reformas propuestas por los "arquitectos" del desarrollo mundial, debe ser analizadas críticamente al interior de cada país y región.
Estas instituciones, sin ningún control ciudadano, son las responsables de generar, en el decir del premio Nobel de economía Joseph Stiglitz, un malestar por la globalización, ya que ésta no responde a las necesidades, ansiedades, ni deseos de los pueblos.
El tema, a nuestro juicio, no es estar a favor o en contra del libre comercio. Desde la época conocida en la historia económica como "mercantilismo" el debate sobre el rol del libre comercio, hasta nuestros días, ha sido fecundo, y por supuesto las controversias siguen vigentes en los postulados de quienes lo anatemizan y de aquellos que lo ensalzan.
Una de las cosas que asombra en este proceso es ver cómo las organizaciones rectoras del desarrollo se han ido abriendo en el discurso, al tema de la sustentabilidad. Esto es cierto, también para el Foro APEC. Una rápida revisión de las Declaraciones realizadas al concluir cada cumbre de líderes, que comienzan en 1993, demuestra que el tema no es desconocido en el Foro.
El año 93 los líderes declaraban que el objetivo de APEC, debiera permitir a los pueblos "... mejorar la educación y la capacitación para que se eleven las tasas de alfabetismo y se proporcionen las herramientas para mantener el crecimiento económico y alentar la difusión de las ideas; propiciar avances en las telecomunicaciones y transportes que reduzcan las barreras del tiempo y la distancia y enlacen a las economías, y mejorar la protección del medio ambiente".
A los dos años siguientes, quienes están a la cabeza de las economías APEC, muestran su preocupación por los impactos del crecimiento económico sobre el medio ambiente, al declarar que: "Se estima que la rápida expansión económica en la región Asia-Pacífico, incrementará drásticamente la demanda de alimentos y energía, y significará presiones al medio ambiente. Estamos de acuerdo con la necesidad de incluir estos temas de amplio alcance e interrelacionados en la agenda de largo plazo y consultar las vías que nos lleven a iniciativas de acciones conjuntas para poder asegurar que la prosperidad económica de la región es sostenible".
Nuevamente el tema es recordado el año 1996 cuando se declara que: "... Hemos dado instrucciones a los Ministros, en coordinación con el sector privado, para desarrollar iniciativas específicas para poner en marcha un programa de trabajo inicial de desarrollo sustentable en APEC, que incluya los temas de sustentabilidad del medio ambiente marino, tecnología y producción limpias, así como ciudades sostenibles...".
En la siguiente reunión, se menciona que: "... La globalización ha emergido como una realidad. La rápida urbanización y los avances tecnológicos en información están transformando nuestras ciudades, así como la manera en que interactuamos. Nuestra habilidad para adaptarnos a los nuevos desarrollos determinará nuestro éxito en alcanzar un desarrollo sustentable y equitativo entre y dentro de las sociedades de la región".
En 1998 los líderes reiteran que: "... Nuestro compromiso para fomentar el desarrollo sostenible en todo el espectro de nuestro plan de trabajo, incluidos la producción limpia, la protección del ambiente marino y las ciudades sostenibles. Apoyamos las actividades conjuntas que se iniciarán en las áreas de alimentos, energía y medio ambiente en relación con el crecimiento económico y de la población de la comunidad APEC".
Al cumplirse diez años de establecida APEC, se concluye que: "... reconocemos que nuestro papel en APEC, así como en nuestras propias economías, es crear las condiciones que permitirán un desarrollo sostenible y que crearán un fuerte beneficio social para sus poblaciones. Reconocemos que los ajustes económicos pueden ser difíciles, y que tienen un costo social. Estamos unidos en nuestra convicción de que el camino a una mayor prosperidad requiere de una reforma continua y un ajuste de nuestras políticas y perspectivas".
Pareciera así, a juzgar por las consistentes declaraciones, repetidas solemnemente año tras año, que los líderes han dado muestras de haber comprendido que para su bienestar los pueblos no sólo precisan disponer de una creciente oferta de bienes, y que han arribado al convencimiento que auspiciar un crecimiento del PIB a corto plazo no es un pivote razonable de la política económica. Pareciera, entonces, que las eternas luchas por embridar el desarrollo estuvieran llegando a su fin y debiéramos sentirnos -algo- aliviados, pues, al menos los responsables de las economías APEC, han incorporado en su discurso aquello por lo cual muchos científicos y la sociedad civil vienen luchando desde décadas: la Sustentabilidad.
Año tras año, como hemos visto, los líderes de APEC han honrado con sus declaradas preocupaciones, la temática ambiental y los recursos naturales. Queda saber si en esta cumbre, estarán dispuestos a abordar con coraje la demanda que significa un replanteamiento del paradigma productivista. Hasta ahora, los intereses de quienes son responsables del devenir político, han estado encapsulados en el ciclo económico-político de corto plazo, y las reiteradas evocaciones a la sustentabilidad no se han traducido en programas concretos, transferencias tecnológicas, asignaciones de recursos, ni nada que de a entender que los líderes quieren avanzar del discurso a la práctica.
Como lo advertimos precedentemente, en su momento remitimos a la Sra. Ministra de Relaciones Exteriores un conjunto de orientaciones que pudieran servir como insumo a la forma como APEC debiera hacerse cargo de sus promesas. Hacemos públicas nuestras demandas, que son también las de miles de chilenos asociados a Greenpeace:
Como primera medida, alentar la suscripción de los miembros de APEC de todos los acuerdos internacionales que buscan la protección de la biodiversidad, del clima, la capa de ozono y de los océanos, como la de aquellos que propugnan la eliminación de sustancias tóxicas nocivas para la salud y el ambiente natural. El Protocolo de Kyoto, la Convención para la Conservación de la Biodiversidad, entre otros convenios internacionales, siguen si ser ratificados por muchos de los países APEC, por lo que su suscripción constituiría un buen punto de partida para demostrar un real compromiso con las generaciones futuras;
En segundo lugar, las economías APEC, debieran propiciar el fortalecimiento de los acuerdos ambientales multilaterales, dejando que sea a través de su regulación como se resuelvan los contenciosos en los que se vea comprometido el comercio, evitando recurrir a la Organización Mundial de Comercio, instancia sin competencia para dirimir este tipo de disputas;
Un tercer aspecto a considerar es que el creciente comercio alentado por APEC significará, presumiblemente, un mayor crecimiento económico y por tanto una creciente demanda de bienes y, por tanto, presiones sobre recursos naturales incluida una mayor demanda energética. Sobre este punto, las economías APEC debieran alentar el uso de sellos independientes que garanticen procesos de extracción, producción y distribución de bienes en condiciones de respeto al medio ambiente, como también cambios en la matriz energética, dependiente en la actualidad de los combustibles fósiles, en detrimento de fuentes energéticas limpias y renovables;
Finalmente, APEC, con una mirada de largo plazo, de preocupación por el stock de recursos naturales, debiera propiciar el uso de Cuentas Ambientales destinadas a corregir las mediciones de la actividad económica aportadas por el Sistema de Cuentas Nacionales.
Desconocemos cual será el resultado final de las conversaciones en APEC, pero si al concluir las deliberaciones no se establece un Plan de Trabajo concreto, que demuestre la voluntad política de los líderes de avanzar hacia un futuro sustentable, sus palabras seguirán en deuda con las generaciones futuras.
Las charlas durante el Foro Social serán el día 20 de noviembre y estos los temas:
Medio ambiente y sustentabilidad. Desafíos para otro Chile posible. 10:00 a 11:30 hrs. Lugar: Academia de Humanismo Cristiano. Condell 343 . Providencia. Expositor Greenpeace: Gonzalo Villarino.
Patagonia Chilena: un gran desafío ambiental. 12:00 a 13:30 hrs. Lugar: Colegio Compañia de María. Seminario 31. Providencia. Expositor Greenpeace: Rodrigo Herrera.
Producción intensiva alimentos: implicancias en la soberanía alimentaria y los derechos de los consumidores. 10:00 a 11:30 hrs. Lugar: Academia de Humanismo Cristiano. Condell 343. Providencia. Expositor Greenpeace Juan Carlos Cuchacovich.