Prensa - 11 noviembre, 2009
Greenpeace apoyó el llamado para endurecer las regulaciones sobre la pesca de arrastre de fondo por la Organización Regional de Administración Pesquera del Pacífico Sur, ORAP-PS que estará reunida esta semana en Auckland, Nueva Zelanda.
Samuel Leiva, coordinador de la campaña de océanos de Greenpeace Chile, en la celebración del "día de la defensa de los océanos" el pasado mes de mayo en Valparaíso.
Esta reunión es el paso final para el acuerdo de una convención que regule las pesquerías internacionales, entre ellas las de fondo en el Pacífico. Los buques de Nueva Zelanda solían tener cómo objetivo de pesca el pez llamado "Orange Roughy", una especie que tarda decenas de años en reproducirse y que ha sido seriamente sobre-explotada.
Recientemente una red enmalle industrial de 130 kilómetros de largo fue encontrada en el océano que rodea la antártica, había sido sumergida a 1500 metros, y había cazado 29 toneladas de Bacalao Antártico. Sin embargo este método de pesca ha sido prohibido en el Norte y Este del océano Atlántico para una profundidad mayor a los 200 metros.
El consejero y abogado de Greenpeace Duncan Currie, quién está en Auckland asistiendo a la reunión de la ORAP-PS dijo que un nuevo informe científico publicado hoy día en Europa describe el fracaso sistemático del manejo pesquero en el Atlántico Norte, lo que resalta aún más la necesidad de regular de manera eficiente la pesquería de arrastre de fondo.
“Este reporte es un llamado a despertar para todos los gobiernos y que comiencen a tomar su responsabilidad en el manejo de las pesquerías de fondo de manera seria. El daño el medio ambiente y los stock pesqueros de los recursos marinos profundos debe detenerse ahora”, señaló Currie.
El reporte que se titula “La Implementación de la Resolución de las Naciones Unidas 61/105 sobre el Manejo de las Pesquerías de Fondo en Alta Mar”, encontró que las medidas tomadas para proteger los Ecosistemas Marinos Vulnerables y las especies marinas de fondo en el Atlántico Norte no han logrado su cometido.
Uno de los autores del reporte, Matthew Gianni, señaló que el reporte examina los datos desde las Organizaciones Regionales de Administración Pesquera, debido a que estos cuerpos tienen la tarea de implementar la resolución de las Naciones Unidas. Gianni, quién es el Consejero Político de la Coalición para la Conservación de los Fondos Marinos (DSCC) dijo que “La resolución de la ONU ha sido diseñada para la protección y el cuidado de los ecosistemas y las especies marinas en alta mar en vez de una moratoria al uso de las redes de arrastre. Las ORP estudiadas en el reporte han fallado en la completa implementación de la resolución, sin excepción”.
El Coordinador de la Campaña Océanos de Greenpeace Samuel Leiva, señaló que “Las ORP deben demostrar que son la herramienta que permita la protección de los ecosistemas marinos de profundidad, y para ello deben abandonar el uso de técnicas pesqueras destructivas”.
La próxima semana, la resolución para la Sustentabilidad de las Pesquerías reiniciará su negociación en el cuartel general de las Naciones Unidas en Nueva York, donde deberá determinar las futuras recomendaciones necesarias para la protección de los recursos y su manejo sustentable de las pesquerías de fondo.
Finalmente, en Chile, hemos comenzado hace pocos días una campaña de cyberactivismo, que busca presionar a los parlamentarios de la comisión de pesca para que se legisle sobre la prohibición de la pesca de arrastre. Esta presión es muy importante, entendiendo la urgencia que implica las elecciones presidenciales y parlamentarias, en diciembre próximo.
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