Greenpeace lanza hoy el informe El impacto de China en los Bosques del
planeta. (La importación y exportación de productos forestales de
China: “responsabilidades compartidas”) (1) que demuestra el
insostenible papel de este país en el comercio de madera tanto por el
enorme aumento de demanda interna como por la exportación china a
países enriquecidos, especialmente EE.UU, Europa y Japón. El mayor
problema es que China se está situando a la cabeza del “blanqueo” de
madera ilegal procedente de algunos de los bosques más amenazados del
planeta.
El informe documenta cómo la madera ilegal,
principalmente de los llamados “Bosques del Paraíso” del sureste
asiático (2), es embarcada rumbo a China. Allí se transforma en
muebles, suelos o contrachapado para satisfacer tanto el consumo
interno como el aumento mundial de la demanda de productos madereros
baratos.
China es, en estos momentos, el mayor importador mundial de madera
tropical; la mitad de los árboles tropicales talados en el planeta
acaban en China. Gran parte de esta madera procede de Indonesia y Papúa
Nueva Guinea, donde el porcentaje de talas ilegales sobre el total se
sitúa entre el 76% y el 90%.
"La tala ilegal está disparándose en muchos de los países proveedores
de China y este comercio destructivo está alimentando la crisis
forestal mundial", ha declarado Rodrigo Herrera, coordinador de la
campaña de bosques. "China se ha comprometido
internacionalmente a atajar este problema y debe, junto con todos los
países que compran sus productos acabados, tomar medidas urgentes que
lleven a la prohibición del comercio con madera procedente de talas
ilegales o destructivas".
Sin embargo el informe concluye que la voracidad maderera
china está llevando a un serio aumento en el número de árboles talados.
Los bosques del planeta no pueden soportar los patrones de consumo
actuales en los países desarrollados, ni podrán aguantar la escalada de
la demanda interna en China. En los últimos 10 años, el consumo total
de productos madereros de China ha aumentado 3,5 veces. Un tercio de
este aumento se debe al incremento de las exportaciones de productos
acabados; los otros dos tercios del aumento se debe al consumo
interno. Greenpeace alerta de que si China aumentara su consumo per
cápita de papel hasta los niveles de EE.UU, por ejemplo, sería
necesario aumentar el consumo global de madera en unos 1.600 millones
de m3, es decir, el equivalente al total de madera talada en el planeta
en un año. En la actualidad son los países desarrollados,
principalmente Norteamérica, Europa y Japón, los mayores consumidores
de bosques primarios del planeta.
"El exceso de consumo de productos madereros es una realidad en las
regiones desarrolladas como Norteamérica y Europa",- añadió Herrera.- "Si queremos que sobrevivan los bosques primarios del
planeta, los niveles de consumo de estos países deben reducirse de
manera considerable".
Este mes, China reconoció que el impacto medioambiental del consumo es
un asunto serio; el primer ministro, Wen Jiabao, hizo un llamamiento al
país para reducir el consumo de madera. La semana pasada el Gobierno
chino anunció un impuesto del 5 % sobre el consumo de suelos de madera
y palillos desechables. Es positivo, por tanto, que China dé
pasos encaminados a reducir el consumo derrochador de productos
madereros, pero se necesita ir más allá.
El informe considera muy positiva la actitud de varios importadores
internacionales que han empezado a tomarse en serio las talas ilegales.
Recientemente varias compañías europeas se han comprometido a dejar de
abastecerse de contrachapado chino fabricado con madera talada
ilegalmente en Papúa Nueva Guinea. Entre estas empresas se incluyen la
británica Wolseley, PontMeyer en Holanda, Castorama en Francia y la
Federación Francesa de Importadores de Madera (Le Commerce du
Bois).
Greenpeace está presionando a China y a los otros 187 países firmantes
de la Cumbre de la Biodiversidad (CBD) de Naciones Unidas, reunidos
esta semana en Curitiba, Brasil, para que se comprometan a proteger los
últimos bosques primarios del planeta estableciendo una red global de
áreas forestales protegidas, prohibiendo el comercio de madera obtenida
en talas ilegales o destructivas e introduciendo un mecanismo
vinculante, bajo el amparo de la CBD, para combatir esas talas.
(1)
Informe íntegro en inglés y
resumen en castellano en www.greenpeace.es
(2) Los Bosques del Paraíso se extienden por el sureste asiático
continental y por algunas islas del Pacífico, como Indonesia, Papúa
Nueva Guinea y las Islas Salomón.