Preservando nuestros bosques

La prioridad de la campaña de bosques de Greenpeace es la conservación y uso sostenible de los bosques primarios, ecosistemas amenazados donde residen dos terceras partes de la biodiversidad terrestre y muchas culturas y pueblos indígenas.

¿Qué son los bosques primarios?

Los Bosques Primarios son naturales y se caracterizan por no haber sido transformados o alterados nunca por la actividad industrial. Su dinámica y evolución depende del régimen de perturbaciones naturales, con nula o escasa intervención humana y son lo suficientemente grandes como para garantizar la supervivencia de poblaciones viables de todos los seres vivos, incluidas especies migratorias. Dado que la intervención humana ha sido limitada, los Bosques Primarios son los únicos que aún se conservan en estado virgen. Por lo tanto, ningún otro tipo de bosque o plantación se acerca a la riqueza biológica o a la importancia ecológica de los Bosques Primarios.

Los siete últimos grandes bosques primarios del planeta son los siguientes:

  • El bosque tropical amazónico
  • La jungla del sudeste asiático
  • Las selvas tropicales de África central
  • Los bosques templados de Sudamérica
  • Los bosques primarios de Norteamérica y Canadá
  • Los últimos bosques primarios europeos 
  • Los bosques de la taiga siberiana


Estos bosques vírgenes están desapareciendo rápidamente y de forma irreversible. El 80% de estos ecosistemas ya ha sido destruido o alterado y el 20% restante está amenazado por diversas causas: explotación forestal o petrolífera, minería, construcción de embalses y carreteras, expansión de la agricultura y la ganadería, etc.

 Los Bosques Primarios necesitan protección a través de los organismos nacionales e internacionales competentes.

Sin embargo, el trabajo de estos organismos no parece suficiente para conservar los últimos Bosques Primarios de la Tierra. Si queremos que las próximas generaciones puedan disfrutar de estos ecosistemas singulares habrá que actuar a distintos niveles, tanto nacionales como internacionales. Por ejemplo, demandando a nuestros políticos y empresas que tomen decisiones encaminadas a la protección de estos bosques. Y también, reorientando nuestros hábitos de consumo para evitar las formas de producción insostenibles o que afecten a la biodiversidad.

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