Energía Nuclear

Greenpeace pone de manifiesto los riesgos de la energía nuclear: el transporte de desechos radiactivos, la gestión de residuos, y sus repercusiones, la contaminación radiactiva, la irradiación. Lo limpio y seguro de energía nuclear es un mito.

Greenpeace está realizando una campaña a nivel mundial para poner fin a las armas nucleares, civiles y militares, el fin de la dispersión y el reprocesamiento de residuos nucleares.

Desde el comienzo de su existencia, Greenpeace ha combatido el mito de la energía nuclear pacífica. Ahora Greenpeace está trabajando para hacer realidad las promesas hechas por el programa “átomos para la paz”, pero por medio de alternativas realistas, seguras y sustentables. Un nuevo modelo energético es necesario para ponerle fin a la era nuclear.

La era nuclear comenzó en julio de 1945, cuando Estados Unidos prueba su primera bomba atómica cerca de Alamogordo, Nuevo México, un mes después de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki. Unos años más tarde, en 1953, el Presidente Eisenhower anunció el programa "Átomos para la paz" en las Naciones Unidas, en un contexto de un desenfrenado optimismo suscitado por la energía atómica.

Sin embargo, la utilización de la energía nuclear nunca ha sido considerada "pacífica". Más de medio siglo después del discurso de Eisenhower, el mundo ha heredado los residuos nucleares que permanecerán radiactivos durante decenas o incluso cientos de miles de años. En ningún lugar del mundo se ha encontrado una solución segura para la eliminación de este tipo de desechos.

Las instalaciones nucleares, ya sean militares o civiles, tienen una triste historia, marcada por los accidentes y los incidentes, el ocultamiento de los hechos, la desinformación y la mentira. Las fugas radiactivas en el medio ambiente han dado lugar a la contaminación del suelo, el aire, los ríos y los océanos, provocando cáncer y otras enfermedades a los seres humanos.

El proceso de generación de electricidad en reactores nucleares produce sustancias que pueden ser utilizadas en la fabricación de armas nucleares. Se requiere de un alto nivel de seguridad y de confidencialidad - incluso en países democráticos – debido a los peligros asociados a la manipulación de sustancias nucleares utilizables en armas.

Además, la energía nuclear nunca ha sido una solución rentable, a pesar de las enormes subvenciones públicas que ha recibido durante décadas. Aún hoy, muchos fondos se asignan a la energía nuclear, en detrimento de la eficiencia de la energía y las fuentes de energía renovables, como la solar o la energía eólica.

Hoy, Chile entra en una fase de decisiones. El Gobierno y el Congreso deberán tomar una decisión sobre el futuro energético de nuestro país para los próximos años. En un momento en que los países europeos deciden dar la espalda a la energía nuclear y nuestros vecinos sudamericanos rechazan seguir empantanándose en una industria impuesta durante los regímenes dictatoriales.

¿Entraremos en un callejón sin salida, con una energía peligrosa y costosa?

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