Lo que mas me sorprendió fue la amabilidad con que nos recibió la gente y como el entusiasmo crecía conforme pasaban los días. La gente nos esperaba por las mañanas a que abriéramos nuestro stand, y conversaban con nosotras como si fuéramos amigos de toda una vida, de hay que me queda esa sensación de calidez que no es muy vista en otros lugares del país.
Durante el resto de la semana la buena recepción fue en crecida y término el día domingo con personas que pese a que ya teníamos desarmado el stand, nos seguían preguntando como pertenecer a nuestra institución y de que manera podían colaborar. Mi sensación con Calama fue que tenían una necesidad grande de ser parte de nuestra organización, aunque sea de manera indirecta, participar de esta lucha por salvar nuestro planeta, jamás vi tanto entusiasmo en un grupo humano, creo que esta experiencia no se volverá a repetir.
JACKO DONAIRE