La contaminación de nuestro aire, agua y suelos es una realidad tristemente asumida por la sociedad que ve el sistema de producción actual un mal menor en aras del crecimiento económico y la “calidad de vida”. Sin embargo, este concepto instalado en el imaginario colectivo queda en entredicho cuando miramos hacia el medio ambiente y descubrimos los niveles de contaminantes que existen en la naturaleza y en nuestros propios cuerpos.
Algunos datos recogidos por Greenpeace en el informe
"Contaminación en
España" pueden hacernos entender el alcance del problema de la
contaminación en nuestro país. El propio Registro Estatal de Fuentes
Contaminantes, EPER, que recoge los datos proporcionados por las 2.159
industrias más contaminantes de España sobre 44 sustancias peligrosas,
reconoce el vertido de más de 1.200.000 toneladas de estos contaminantes al agua cada año.
El aumento de la contaminación se corresponde con un aumento de la
incidencia de determinadas dolencias como el cáncer y algunas
enfermedades del sistema reproductor especialmente en las áreas más
contaminadas.
Casi
cuatro millones
de trabajadores españoles (el 25,4% del total) están expuestos a
sustancias cancerígenas (1). Se estima que, en nuestro país, 4.000
trabajadores mueren anualmente por la exposición a sustancias químicas,
más de
36.000 enferman y que este tipo de sustancias producen más de
18.000 accidentes laborales al año. Además, el riesgo lo asumen sobre todo trabajadores no cualificados y operarios de planta.
La contaminación atmosférica provoca en España
16.000 muertes prematuras al año
(2), lo que supone 10 veces más que la mortalidad anual por accidentes
de tráfico. Estos datos resultan más preocupantes aún cuando sabemos
que vienen provocados por el sistema de producción industrial actual,
un sistema para el que existen alternativas. ¿Por qué las
Administraciones no fuerzan un cambio hacia una producción limpia?,
¿existen intereses detrás de la contaminación?, ¿no existen medidas
efectivas u obligaciones legales que impidan que la situación se
agrave?, ¿quién va a asumir y está asumiendo los costes de la
degradación de nuestro medio ambiente?
(1)
Romano Mozo, D. y Blount Martín, E. (2006). Evaluación del impacto de
REACH sobre la salud laboral en PYME españolas (en pdf). Ecoinformas. ISTAS. 48
p.
(2) La contaminación mata cada año a 16.000 personas en España. ABC. 20/12/2005.