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Atún rojo transportado en una jaula entre Libia y Sicilia. Mayo 2006. 
La industria del engorde de atún en el Mediterráneo implica cada año 
el transporte en la región de toneladas de atún vivo. El número de 
paíes y compañías implicadas en la pesca y engorde, la compleja red de 
subsidios e inversiones y la larga cadena de actividades antes y 
después del engorde, hacen que el negocio del engorde de atún una 
perfecta red que hace que la gestión sea virtualmente imposible en el 
sistema actual. Los científicos reclaman que el crecimiento de esta 
industria ha deteriorado la calidad de los datos que usan para estimar 
el estado de la población del atún, haciendo la gestión mucho más 
complicada.

Atún rojo transportado en una jaula entre Libia y Sicilia. Mayo 2006. La industria del engorde de atún en el Mediterráneo implica cada año el transporte en la región de toneladas de atún vivo. El número de paíes y compañías implicadas en la pesca y engorde, la compleja red de subsidios e inversiones y la larga cadena de actividades antes y después del engorde, hacen que el negocio del engorde de atún una perfecta red que hace que la gestión sea virtualmente imposible en el sistema actual. Los científicos reclaman que el crecimiento de esta industria ha deteriorado la calidad de los datos que usan para estimar el estado de la población del atún, haciendo la gestión mucho más complicada.

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Para compensar nuestras grandes lagunas de conocimiento en lo que se refiere a los procesos ecológicos marinos, la gestión pesquera debe ser precautoria, poniendo el acento en la prevención del daño, en contraposición a los intentos de reparar los errores con medidas de recuperación o de mitigación una vez que estos se han producido.

Las evaluaciones de impacto ambiental son empleadas para asegurarse de que los efectos perjudiciales de las actividades humanas (incluida la pesca) que sean susceptibles de dañar el medio marino y su biodiversidad sean eliminados.

El objetivo principal del Enfoque de Precaución, que es de aplicación en todo momento e incluso cuando las poblaciones de peces son abundantes, es asegurar que existe una alta probabilidad de que las especies y ecosistemas marinos no se verán dañados de forma grave ni irreversible por la actividad pesquera.

El nivel de precaución debería aumentar conforme decrece la información científica disponible. La precaución también implica evaluar los posibles impactos de la pesca sobre el ecosistema en su conjunto, y no sólo sobre las especies objetivo de la pesca. Esto es lo que denominamos Enfoque Ecosistémico. Los intentos de introducir un arte de pesca nuevo para una zona, o un nuevo tipo de arte, deben estar sujetos a una evaluación de impacto ambiental científicamente fundamentado que asegure que no existen impactos perjudiciales para las poblaciones de peces explotadas, para otras especies asociadas o para sus hábitats. En el marco del Enfoque de Precaución quienes quieran llevar a cabo la explotación de los ecosistemas marinos deben soportar la carga de la prueba, demostrando a priori que no ocurrirán daños graves ni irreversibles.