Uno de los cultivos demandados por las grandes corporaciones para producción de biocombustibles (biodiésel) es la palma africana (también utilizada para alimentación y cosmética). Este cultivo están impulsando la destrucción a gran escala de turberas y de selvas tropicales.
¿Pero utilizar biocombustibles reduce las emisiones de gases de efecto invernadero?
Indonesia es el tercer país emisor de gases de efecto invernadero debido a la deforestación, gran parte ocasionada por el cultivo de aceite de palma.
La degradación y quema de los bosques de turberas de Indonesia causan al año la emisión de 1,8 mil millones de toneladas (Gt) de gases de efecto invernadero. Esto supone que
menos del 0,1% de la superficie terrestre emite el 4% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
El área de bosques de turberas en Riau es pequeña, de sólo 4 millones de hectáreas, el tamaño aproximado de Extremadura. Sin embargo, estos bosques almacenan 14.6 Gt de carbono. Si estas turberas se destruyeran, el resultado de emisiones de gases de efecto invernadero podrían equivaler al total de las emisiones globales del planeta en un año!!!!
Desde Greenpeace rechazamos agrocombustibles que causen la destrucción bosques. Deben de proceder de una fuente medioambientalmente responsable y socialmente justa.
Además, cualquier cadena de producción de bioenergía debe llevar al menos a unas reducciones de los gases de efecto invernadero (GEI) del 60%.
Más información:
El cultivo del aceite de palma