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Duendes navideños para un consumo responsable.

Duendes navideños para un consumo responsable.

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La Navidad es en nuestro contexto cultural una fiesta especial. A través de la historia los adornos hechos con elementos vegetales y plantas han entrado a formar parte de nuestras costumbres y tradiciones. En Navidad cambia el aspecto de nuestra casa y la naturaleza entra a formar parte de ella. También, la globalización cultural ha hecho que hayamos adoptado costumbres y tradiciones de otros latitudes. En estos países, fundamentalmente del norte de Europa, los paisajes y bosques tienen otras especies vegetales, son muy abundantes y su utilización no supone un problema. Pero cuando trasladamos esta constumbre a nuestro territorio, como es el caso de la utilización de ramillas de acebo, podemos estar causando una agresión a los ecosistemas. Entonces, ¿Qué hacer?

Fiesta y bienestar versus derroche

Hay que estar alerta. Cada vez más las tradiciones navideñas se asocian con el consumo superfluo y el despilfarro. Cada vez más nuestras casas se llenan de objetos de “usar y tirar”, productos de vida efímera diseñados de manera poco inteligente y cosas que realmente no necesitamos y ni siquiera mejoran nuestro bienestar. Cada vez más el sobreembalaje crea un problema de exceso de residuos que desborda la capacidad de recogida selectiva. Año a año vemos como a partir del 6 de enero el paisaje urbano es una triste postal de cartones y embalajes fuera del contenedor acompañados de árbolitos navideños secos o a punto de morir. Sí, verdaderamente hemos hecho de la Navidad una fiesta que daña el planeta.

¿Árbol natural o de plástico?

Todos los años, en vísperas de la Navidad, surgen las mismas preguntas y los mismos dilemas. ¿Árbol natural o árbol de plástico? ¿Es ético adornar la casa con ramillas de acebo? ¿podemos recoger musgo para nuestro Belén?

Vayamos por partes. El árbol de plástico es una opción desacertada porque para la fabricación del plástico se utilizan hidrocarburos y otros derivados del petróleo y el propio proceso de fabricación es muy contaminante. La misma producción de petróleo está vinculada a conflictos bélicos.

Si ya tienes un árbol de plástico úsalo hasta que puedas. Pero no compres un nuevo.  

Hoy en día la mayoría de los árboles de Navidad (abetos, piceas, pinos) procede de  plantaciones y viveros. También, las entresacas de ejemplares en repoblaciones de pinos pueden ir destinadas a este fin. En el caso de los árboles de vivero que disponen de, en el mejor de los casos, un pequeño cepellón con algunas raíces, merece la pena preguntarse si tiene sentido comprar un ejemplar que tiene pocas probabilidades de subsistir pasadas las Navidades. De los 200 ejemplares recogidos por el Ayuntamiento de Madrid en enero de 2008, sólo la mitad sobrevivieron tras su plantación en los viveros municipales.  Para estos árboles más propios de climas fríos, las altas temperaturas  producidas por la calefacción de nuestras casas y la falta de suelo les acarrea una muerte lenta.

Otros adornos navideños de origen forestal: acebo, rusco y musgo.

Aunque la utilización de elementos vegetales constituye una tradición en muchas culturas, incluidas en muchos pueblos de España, el uso de adornos navideños como el acebo, el rusco o el musgo también pueden suponer un coste ambiental para nuestros montes.

El acebo (Ilex aquifolium) o el rusco (Ruscus aculeatus) son muy valorados por el efecto decorativo de sus bayas rojas. Hace tan sólo unos años la recogida incontrolada de ramilla de acebo producía anualmente una agresión importante en los acebales de las montañas de CC.AA. como Madrid o Castilla y León. Hoy en día el aprovechamiento de acebo está regulado en algunas acebedas de Castilla y León y se puede pensar que su uso no constituye un problema para los ecosistemas. El aprovechamiento de ramilla de acebo constituye para algunos pueblos una fuente de recursos y puestos de trabajo durante un breve periodo de tiempo. En un medio rural aquejado por la despoblación y la falta de perspectivas económicas, no puede rechazarse que sus recursos forestales puedan ser aprovechados si hay garantías de que se hace de manera responsable. En este sentido, sólo las ramillas de acebo que tengan un certificado forestal deberían estar en el mercado. No obstante, insistimos en la necesidad de rechazar el consumo superfluo.

El musgo que tradicionalmente se ha empleado para la decoración del belén posee un gran valor ecológico, ya que retiene el agua de la lluvia y acumula los nutrientes, evitando la erosión del terreno, por lo que su función es muy importante, y por tanto es necesario prescindir de él en los pocos días que decora un belén.

Algunas sugerencias para adornar la Navidad

  • Utilizar como “árbol de navidad” un árbol vivo en el jardín, la calle, comunidad de vecinos, etc.
  • Utilizar como “árbol de navidad” algunas de nuestras propias plantas de interior.
  • Hacer nuestro propio árbol con papel reciclado, ramas secas, hojas recogidas en el otoño, envases reutilizados, etc.
  • En caso de comprar una planta en un vivero, utilizar una especie mediterránea  (madroño, sabina, aladierno), planta que posteriormente se se puede replantar, cuidando de que su ubicación sea la más adecuada.
  • Hacer adornos caseros con piñas pintadas, ramas, troncos o productos reciclados.
  • Utilizar el muérdago, que aunque en España no existe tanta tradición, en otros lugares de Europa y América, esta planta es considerada como 'símbolo' de la buena suerte. A menudo forma parte de pequeños ramos con otras plantas verdes, y casi siempre con bayas que son muy decorativas. Es fácil de encontrar en los pinares y no supone un problema ya que es una planta que parasita los pinos.
  • Plantas de Flor de Pascua.
  • En caso de comprar ramilletes de acebo o rusco, solicitar siempre un certificado que garantice el origen legal.
  • En vez de musgo, se puede utilizar piedras, corteza de árboles, ramas secas, papel reciclado pintado, etc.