El PVC es uno de los plásticos más versátiles que existen y lo podemos encontrar en multitud de productos que utilizamos en nuestra vida diaria: envases, embalajes, tuberías, productos hospitalarios, juguetes, ropa, fundas para colchones, baberos, tarjetas de crédito...
Estos objetos de PVC, aparentemente inofensivos, son producto de una industria altamente tóxica y peligrosa, ya que
la producción de PVC va unida a la producción de cloro, uno de los mayores contaminantes que existen.
Además, este plástico contiene numerosos aditivos tan peligrosos como los ftalatos, o los metales pesados, que tienen gran facilidad para migrar del producto y se asocian con un gran número de impactos en la salud.
Su alto contenido en cloro y aditivos convierten a este plástico en un
veneno ambiental y para la salud en todo su ciclo de vida. Durante su producción, debido a la intervención de gran cantidad de sustancias tóxicas. Durante su uso, por la migración de aditivos tóxicos, y en su eliminación, terminando en los vertederos (contaminando el suelo y aguas subterráneas) o en las incineradoras (emitiendo sustancias tóxicas al aire).
Debido a que todos utilizamos estos productos cotidianamente, debemos ser conscientes de sus consecuencias tanto para nosotros como para el medio ambiente en el que vivimos.
Más información:
- En la sección
Documentos de la Campaña de Contaminación se pueden encontrar muchos informes sobre la problemática del PVC.
-
Alternativas al PVC en la construcción: base de datos internacional (en inglés).