Estás en:
Greenpeace opina que para evitar los efectos más peligrosos del cambio climático, debemos mantener la subida media de la temperatura global (desde la época preindustrial) por debajo de los 2 grados Celsius, y para ello necesitamos llevar al cabo una revolución en los hábitos de uso y producción de la energía. Debemos poner fin a la deforestación y hacer sostenible nuestro sistema agrícola. La bioenergía puede jugar un papel en nuestra revolución energética, aunque este papel debe limitarse porque cualquier uso de bioenergía debe ser sostenible y contribuir a reducir sustancialmente las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Junto a las medidas de apoyo a la bioenergía deberán emplearse otras medidas para reducir el cambio climático, como mejorar la eficiencia y reducir el consumo de energía.