Greenpeace opina que la bioenergía forma parte de la solución para combatir el cambio climático. Sin embargo, la bioenergía no puede en ningún caso servir de excusa para mantener un uso insostenible de la energía y se debe utilizar junto con otras medidas, políticas y sociales, para reducir el consumo de energía y aumentar la eficiencia energética.
Greenpeace apoya el uso de la biomasa producida de manera sostenible para generadores estacionarios descentralizados de calor y electricidad (ej. cogeneration y biogás).
Greenpeace opina también que los biocombustibles podrían formar parte de una solución sostenible al cambio climático, reduciendo las emisiones del transporte por carretera, especialmente cuando se combinan con un transporte más eficiente energéticamente.
En particular, los biocombustibles de segunda generación pueden aportar una contribución significativa para reducir las emisiones de GEI del sector del transporte de forma sostenible; alentamos a investigar y desarrollar los biocombustibles de segunda generación.
Dado que nuestro objetivo último es solucionar el problema del cambio climático, los criterios fundamentales para evaluar cualquier tecnología de producción de biocombustibles deben ser: garantizar que tienen como resultado una reducción neta de emisiones de gases de efecto invernadero y asegurar que son utilizados de la manera más eficiente posible.
Con el fin de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, la producción de bioenergía no debe contribuir a la destrucción de ecosistemas intactos ni a conflictos sociales ni minar la seguridad alimentaria. Además, los cultivos para bioenergía deben ser sostenibles.
Más información:-
Posición completa de Greenpeace sobre Bioenergía-
Algunas consideraciones sobre transporte y biocombustibles-
¿En qué consiste la bioenergía: la biomasa y los biocombustibles como el biodiesel y el bioetanol?