Skip navigation.
Protesta de Greenpeace ante la base militar de Rota donde hubo un gran 
movimiento de embarcaciones preparando la guerra que Aznar aprobó.

Protesta de Greenpeace ante la base militar de Rota donde hubo un gran movimiento de embarcaciones preparando la guerra que Aznar aprobó.

Ampliar imagen

Greenpeace es una organización pacifista desde su nacimiento, su historia comienza cuando un grupo de pacifistas antinucleares fletó el barco Phyllis Cormack para protestar contra las pruebas nucleares que EE.UU. realizaba en Alaska. Es una organización que lucha para conseguir la paz y el desarme global.

En 1970 entró en vigor el Tratado de No Proliferación Nuclear, mediante el cual las potencias nucleares “reconocidas” (EE UU, China, Francia, el Reino Unido y Rusia) se comprometían a dar pasos concretos para deshacerse de sus arsenales, a cambio de que los demás países no trataran de fabricar o adquirir este tipo de armas.

Estos compromisos no se han cumplido, y la amenaza nuclear sigue siendo muy real. A estos cinco países se han sumado cuatro más: India, Pakistán, Israel y ahora Corea del Norte. Y unos treinta más cuentan con la tecnología necesaria para poder fabricar, si así lo quisieran, nuevas armas.

En el mundo hay casi 30.000 armas nucleares y la situación es preocupante. Varias potencias tratan de desarrollar nuevos tipos de armas y están actualizando sus doctrinas nucleares. Mientras no haya un compromiso de todos para poner fin a esta amenaza, nuevos países querrán hacerse con las armas por el poder simbólico y la capacidad disuasoria que tienen.

Greenpeace trabaja para lograr la eliminación de las armas nucleares y en general de las armas de destrucción masiva. Hasta que se consiga, trata de evitar nuevas pruebas nucleares y la proliferación de armamento. Para ello denuncia los incumplimientos de los compromisos internacionales, hace visible la ubicación de las armas nucleares en el mundo y moviliza a la sociedad contra la amenaza que supone este armamento.

Además, Greenpeace trabaja en España para lograr más transparencia y más control en el comercio de armas convencionales. El comercio de armas, especialmente pequeñas y ligeras, causa la muerte a casi medio millón de personas cada año. España ocupa un lugar relevante y, el escaso control sobre lo que vende y a quién, tiene importantes consecuencias: armas españolas han llegado a países envueltos en conflictos y donde se violan los derechos humanos, como Colombia, Israel o Sudán. Esto va en contra de nuestros compromisos internacionales.

Greenpeace quiere que las exportaciones españolas de armas sean más transparentes, para que la sociedad y el Parlamento puedan ejercer los controles necesarios. Por eso llevamos años pidiendo que el comercio exterior de material de defensa se regule por ley, algo que le daría la importancia que realmente tiene. En diciembre de 2008, finalmente, el Parlamento aprobó la Ley de Comercio Exterior de Material de Defensa y de Doble Uso, que recoge buena parte de nuestras reivindicaciones. A partir de ahora, trabajaremos para que la ley se cumpla en su espíritu y en su letra, evitando que sigan llegando armas a destinos preocupantes y dando a la sociedad más información sobre qué se vende y a quién.

Pincha aquí para conocer nuestra valoración sobre la ley: comunicado de valoración.

Para ver el texto completo de la ley.