Irak
Irak
es otro punto donde las bombas de racimo han sido un peligro constante
durante muchos años. Se han usado en numerosas ocasiones: durante la
guerra Irán-Irak, en la Guerra del Golfo de 1991, en las operaciones
militares posteriores de la coalición internacional, en la guerra de
2003 y durante la ocupación. Este país ha sufrido constantes guerras y
operaciones militares durante las últimas décadas.
En 2003,
fuerzas de la coalición internacional liderada por EE UU invadieron
Irak utilizando argumentos alternativos y diversos como que tenía armas
de destrucción masiva, vínculos con el terrorismo de Al Qaeda y,
finalmente, que se iba a deponer a un gobierno tiránico para llevar la
libertad y la democracia. A su vez, esto sería el punto de partida para
transformar el paisaje político de Oriente Medio.
Las fuerzas
aliadas lanzaron, en las operaciones aéreas, unas 2.500 bombas con más
de 440.000 submuniciones. Y esto sólo en los 16 primeros días. Landmine
Action ha confirmado que 200 personas murieron y más de 800 resultaron
heridas.
Pero hay que recordar que esta información es parcial e
incompleta y que incluso, en los primeros días del posconflicto, la
Autoridad Provisional de la Coalición (APC) tomó medidas para evitar
las investigaciones, especialmente sobre bombas de racimo.