Kosovo
De
las 26.000 bombas que se lanzaron sobre estos territorios, casi 1.800
eran bombas de racimo, que dispersaron un número cercano a 300.000
municiones. Los objetivos fueron puestos militares, vehículos en las
carreteras, concentraciones de tropas, unidades blindadas y centros de
telecomunicaciones. Entre 100 y 150 civiles murieron como consecuencia
de estos ataques.
El Centro de Coordinación sobre Minas de la
Misión de Naciones Unidas en Kosovo (UNMIK) asegura haber destruido más
de 18.000 municiones de racimo entre 1999 y 2005. Todas las zonas donde
se tenía conocimiento de su existencia fueron limpiadas de acuerdo a
los estándares internacionales aunque UNMIK sigue encontrando
municiones en zonas donde no se esperaba que aparecieran.