Existen grandes dificultades para conocer el número real de armas
disponibles, qué estados disponen de ellas y cuáles son compradores o
vendedores, debido al secretismo oficial que rodea a este asunto. Sin
embargo, los informes publicados hasta ahora señalan que al menos
70 países tienen armas de racimo. Estados Unidos por sí solo tiene 1.000 millones de submuniciones.
La
mayoría de estos arsenales no corresponden a los tipos de armamento más
modernos y sofisticados, que incorporan mejoras técnicas como sistemas
de guiado, etc., sino que están formados por armas ineficaces y con
altas tasas de error.

Dadas las transferencias de tecnología y
armas, y la producción bajo licencia de armamento en distintos países,
en el futuro cada vez más países podrían ser capaces producir por sí
mismos bombas de racimo. La proliferación es un fenómeno serio y
preocupante.
Además, los países más desarrollados en este
ámbito, que están desarrollando nuevas modalidades de armamento,
podrían transferir sus arsenales obsoletos a aliados menos avanzados
militarmente (precisamente, el tipo de armamento que más posibilidades
tiene de causar daño).
Con los datos de que se dispone, se
puede afirmar que al menos 34 países han producido o producen bombas de
racimo, incluyendo proyectiles de artillería, bombas, misiles, etc.
También se han identificado más de 80 compañías que han producido
bombas de racimo o componentes clave de las mismas. Al menos 55 siguen
produciéndolas, de las que casi la mitad están en Europa y ocho en
Estados Unidos.